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Elecciones Generales 2019 / Los candidatos

Pablo Casado: El orgullo de los valores que hicieron grande al PP

El candidato del PP, Pablo Casado, afronta el 28-A como una reválida a su liderazgo, frente al desafío de la fragmentación del voto de la derecha. Aspira a liderar el bloque que impida un gobierno de Pedro Sánchez con Podemos, independentistas y proetarras.

  • Luz Sela
  • Periodista política. En OKDIARIO desde 2016. Cubriendo la información del Congreso de los Diputados. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela. Antes, en COPE, ABC Punto Radio y Libertad Digital.

Hijo de médico y profesora, y quinto de seis hermanos, Pablo Casado  (Palencia, 1981) es el más joven de los candidatos que se presentan a las elecciones del 28 de abril. No por ello es el menos conocido. Casado tuvo que lidiar con momentos especialmente difíciles en su partido, dando la cara como portavoz del PP en algunos de los últimos escándalos de corrupción.

En realidad, Casado no iba para político, sino para diplomático. Pero los atentados del 11-M le cambiaron la vida y enfilaron la dedicación que, años después, le ha llevado a aspirar a La Moncloa. Ese mismo año, 2004, se afilió al Partido Popular. Entró en política de la mano de Alfredo Prada, consejero de la Comunidad de Madrid, siendo aún un estudiante, y su ascenso fue meteórico. En 2005, mientras estudiaba derecho en el CES Cardenal Cisneros -centro privado adscrito a la Universidad Complutense de Madrid-fue elegido presidente de las juventudes del PP madrileño, un cargo que conservó hasta 2013.

Se metió en política por los atentados del 11-M y realizó un viaje iniciático a Cuba, tierra natal de su familia

De esa etapa recuerda especialmente el viaje que realizó a Cuba -su abuela nació y vivió siendo niña en La Habana- para apoyar a la disidencia, un apoyo que ha reivindicado después en numerosas ocasiones como político. En Cuba se reunió con Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación y gran azote del régimen castrista, fallecido en un accidente de coche en 2012.

De aquellos inicios en la política destaca también su firme rechazo a la violencia de ETA y su cercanía a las víctimas. En 2007, se implicó especialmente en las concentraciones en contra de la absolución de Arnaldo Otegi por un delito de enaltecimiento del terrorismo en relación con el homenaje a la etarra Olaya Castresana, después de que el fiscal retirase su acusación. Ese mismo año, se unió a las concentraciones frente a la sede del Ministerio del Interior -entonces en manos de Rubalcaba- en contra de los beneficios al etarra De Juana Chaos. Paralelamente, Casado completó sus estudios con un grado en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Rey Juan Carlos.

En 2007, se presentó en las listas del PP para las elecciones a la Asamblea de Madrid. Fue elegido diputado, y ejerció también como portavoz de Justicia y Administraciones Públicas. En 2009, abandonó el escaño. Ese mismo año, contrajo matrimonio con la psicóloga Isabel Torres, su novia ‘de toda la vida’ y a la que conoció siendo universitario.

Entre 2009 y 2012, el ahora candidato del PP ‘fichó’ como director de gabinete del ex presidente José María Aznar, y en 2011 entró en el Congreso, revalidando el escaño en las siguientes elecciones de 2015 y 2016. En enero de 2015, fue elegido portavoz del comité de campaña para las elecciones municipales y autonómicas y unos meses después, Rajoy le eligió como vicesecretario de comunicación del PP, un cargo que lo convirtió en una cara reconocida del partido, y le permitió entablar una relación más estrecha con los medios de comunicación.

Reivindica la esencia del PP: libertad individual y defensa de la vida, la familia y la lucha contra el terrorismo

En junio de 2018, en plena crisis en el PP por la moción de censura y tras la renuncia de Mariano Rajoy, Casado anunció su candidatura para liderar el partido. La aspiración sorprendió a muchos, incluso a sus propios compañeros de formación. El dirigente popular expresó entonces su ambición para tomar las riendas del partido en un momento tan complicado y se presentó con el aval de la renovación. «Yo sí quiero presidir el PP, y yo sí creo que no hay que esperar a que venga el futuro, sino que hay que salir a conquistarlo, no podemos seguir arrastrando los pies durante toda una semana para pensar quién quiere liderar un partido que es uno de los pilares fundamentales del sistema democrático español.  Soy el candidato de una generación distinta», manifestó.

Empezó entonces una carrera contrarreloj para recuperar a los votantes perdidos, que le llevó a recorrer decenas de federaciones sobre la base de los principios del PP de siempre: defensa de la libertad individual y económica, bajada de impuestos, defensa de la unidad de España, de la familia y de la vida y lucha contra el terrorismo.

También por sorpresa, tanto como su candidatura, Casado quedó en segundo lugar en las primarias, imponiéndose, en la votación final, a la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

En su discurso ante los compromisarios, el líder ‘popular’ reivindicó la esencia del PP, defendió recuperar la «ilusión» de pertenecer al partido y prometió ampliar su base «abriendo» la organización «a la sociedad».

“Somos un partido de bases, somos el partido de la España que madruga, de los autónomos, de los pensionistas que madrugan para llevar a sus nietos al colegio y quieren una pensión digna; de los jóvenes…”, defendió.

En enero, Casado reafirmó esos valores y su hoja de ruta en la Convención Nacional. Con un discurso entusiasta, prometió la vuelta del «verdadero PP», con el que se marca el reto de llegar a los diez millones de votantes. «Cada voto menos para el PP ha sido un voto más para los enemigos de la Nación», advirtió. Casado, que reivindicó al PP como “la casa común del centro-derecha reformista y liberal”, acusó al PSOE de “vender España a nacionalistas y podemitas a cambio de un plato de lentejas en La Moncloa” y avanzó ya entonces la que sería su primera medida, tras llegar a La Moncloa: la aplicación inmediata del artículo 155 en Cataluña.

Su ascenso político ha sido tan meteórico que le ha sorprendido a él, el primero. De hecho, ha confesado que, antes de optar a la presidencia del PP, recibió una oferta de la empresa privada en el extranjero, en París, y llegó a mirar colegio para sus hijos.

El presidente del PP, Pablo Casado, durante un acto de su partido efectuado en Ceuta. (Foto: Efe)

Dos referentes guían su vida política: el ex presidente Adolfo Suárez y su abuelo, médico encarcelado por FrancoSu familia es el gran pilar de su vida. Con su mujer Isabel es padre de dos niños: Pablo, de cinco años, y Paloma, que está a punto de cumplir siete.Sin duda, el momento más difícil de la pareja fue el nacimiento prematuro de su hijo pequeño, a las 25 semanas de gestación. El bebé pesó 630 gramos, tuvo que enfrentarse a una operación del corazón para cerrarle una válvula, sufrió una sepsis y estuvo tres días en coma. Casado suele referirse a aquel momento como un «infierno».

“Estuvo entubado, le operaron del corazón, cuando su corazón era como un diente de ajo, nos explicó el cirujano”, ha añadido, “pero se aferró a la vida. Luego le operaron del oído, pasó tres meses en la UCI… Ahora es un niño guapo, deportista y del Real Madrid, está sufriendo mucho este año”, ha confesado recientemente. Cuando sus hijos le preguntan por su ausencias, suele decirles que está participando en un concurso y por eso está menos en casa. El líder del PP intenta que lo noten lo menos posible, y desayuna todos los días con ellos.

Casado tiene dos referentes. Uno político, Adolfo Suárez. Y otro, personal: su abuelo. Un médico traumatólogo que emigró a Alemania. A su regreso, fue encarcelado por el franquismo, por estar afiliado a UGT. Le cayeron 30 años de cárcel, y cumplió seis «en unas condiciones terribles, atendiendo la enfermería de la cárcel», ha relatado el candidato. Tras quedar en libertad, y con la prohibición de ejercer, montó una clínica. «La suya fue una generación ejemplar, pasaron página y se abrazaron entre enemigos. Al venir del bando de los perdedores me siento legitimado para defender la concordia y la reconciliación», ha contado recientemente.

Casado afronta el 28-A una reválida de su liderazgo y el riesgo de la fragmentación del voto frente a VOX

Casado afronta el 28-A con el difícil reto de la fragmentación del voto del centro-derecha que, debido a la ley electoral, puede acabar dando un escaño a los socialistas.

Un desafío complejo. Las elecciones serán una reválida de su liderazgo y de su capacidad para atraer a ese militante que, desencantado, decidió abandonar el PP. La sombra de VOX es alargada. El partido de Santiago Abascal compite con los ‘populares’ sobre todo en provincias pequeñas que pueden ser clave para decantar el resultado electoral. El escenario político avanza sin embargo un pacto inevitable, también con Ciudadanos, para descabalgar un eventual gobierno de Pedro Sánchez con Podemos y los partidos independentistas y proetarras.