España
Ministerio del Interior

Marlaska ‘castiga’ a los alumnos de la Guardia Civil a dormir en uniforme por el frío en Baeza

En los dormitorios se registran mínimas de hasta 8º C, lo que impide su descanso

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, castiga a los alumnos de la Guardia Civil a dormir en uniforme por el frío y a duchas frías. Ha dado la voz de alarma este jueves la asociación de guardias civiles Jucil, denunciando el abandono de las academias de la Benemérita en Baeza (Jaén) y Aranjuez (Madrid).

«La falta de inversión estructural y el mantenimiento deficiente han convertido estas academias en escenarios de precariedad, donde los alumnos se ven obligados a soportar temperaturas extremas y carencias de servicios básicos en pleno invierno», critica esta asociación.

Este calvario lo vienen sufriendo en ambas academias desde su regreso de las vacaciones de Navidad, «sin las condiciones mínimas de habitabilidad». En la Academia de Baeza, el sistema de climatización sufre «averías constantes», lo que obliga a los guardias alumnos a pernoctar en dormitorios «con temperaturas inferiores a los 10ºC, con mínimas de hasta 8º C».

Los dormitorios parecen frigoríficos

«Las camaretas son auténticos frigoríficos», critica Jucil, indicando que la situación es de tal gravedad que los alumnos «deben dormir con el uniforme puesto». Además, han de utilizar mantas y bolsas de agua caliente «para intentar un descanso que resulta imposible en estas condiciones».

Por otro lado, «la limitación eléctrica es total». Los enchufes sólo permiten la carga de teléfonos móviles, encontrándose desactivados para cualquier otro uso, lo que impide la conexión de radiadores para calentar las estancias.

Jucil ya ha denunciado esta situación ante la Dirección General exigiendo la reparación urgente de la climatización y el agua caliente sanitaria, así como la dotación de sistemas portátiles mientras duren las obras. «Las instalaciones de Baeza son tan antiguas que ya no admiten reparaciones puntuales de averías. Se necesita una reforma integral profunda que adapte el centro a los estándares de seguridad y salud del siglo XXI», apunta.

Duchas frías desde hace un mes

Por su parte, en la Academia de oficiales de Aranjuez, los alumnos sufren la falta de agua caliente desde el pasado mes de diciembre. «Tras denegarse la compra de una caldera nueva, el centro se enfrenta a un proceso de licitación de urgencia que dejará a los futuros oficiales sin servicio básico durante al menos seis semanas más», detalla esta asociación de guardias civiles.

Así las cosas, en pleno enero en Madrid y tras haber regresado de vacaciones en mitad de episodios de nieve y temperaturas de 2ºC, los alumnos se ven obligados a ducharse con agua fría tras sus jornadas de instrucción y deporte.

«La alternativa planteada es la de desplazarse al polideportivo, pero se ha revelado totalmente insuficiente, pues implica salir de las habitaciones a la intemperie para llegar a unas instalaciones con apenas ocho duchas para grupos de 50 o más alumnos, a lo que hay que sumar la falta material de tiempo para ello dentro de su estricto horario académico», expone.

Además, indica que «ante tal desproporción y la rigidez de los horarios, el agua caliente del gimnasio se agota de inmediato, obligando a muchos a regresar a las camaretas para ducharse con agua gélida».

Frente a este escenario, Jucil ha reclamado formalmente que se autorice la teleformación desde sus domicilios hasta que la avería sea solventada.

Jucil hace hincapié en que la responsabilidad de esta situación recae directamente «en los estamentos superiores de la Dirección General, que año tras año ignoran la necesidad de partidas presupuestarias ambiciosas para infraestructuras».

Por el contrario, la asociación agradece la implicación de los mandos de ambas academias, tanto al coronel jefe en Baeza como al teniente coronel de Aranjuez, ya que «ambos están tratando de gestionar este caos con los escasos medios que tienen a su alcance, buscando alternativas y flexibilidad dentro de sus competencias para paliar el sufrimiento de los alumnos, a pesar de las limitaciones impuestas por una burocracia ajena a la realidad del día a día en los centros».

Jucil exige, amparándose en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Real Decreto 179/2005, que «se pase de la política de los parches a una verdadera renovación». «No se puede exigir excelencia en la formación a quienes se les niega el derecho a una ducha caliente o a un descanso digno por encima de los límites legales establecidos de 17ºC. La seguridad y salud de los guardias civiles no puede seguir siendo la variable de ajuste de unos presupuestos insuficientes», concluye.