Generalitat de Cataluña

Illa usa dinero del Estado para disparar un 27% el gasto en imponer el catalán, bandera del independentismo

En su primer año completo al frente de la Generalitat, ha dedicado 65,5 millones a la "lengua catalana", 14,1 millones más

Illa imponer catalán
Roberto Pérez
  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

Salvador Illa se ha apresurado a engordar el gasto público al gusto del secesionismo. Evidente botón de muestra es cómo ha disparado los fondos destinados a la imposición del catalán, mientras el castellano sigue arrinconado por décadas en las que el nacionalismo –hoy independentismo declarado– ha hecho de la lengua un ariete para asentar sus estrategias separatistas y el frentismo contra lo español. En 2025, el primer año completo de Illa al frente de la Generalitat, el socialista –amigo personal de Pedro Sánchez– ha disparado un 27,4% el gasto público destinado a extender e imponer el uso del catalán, lo que de forma descriptiva definen como «dictadura lingüística» los castellanoparlantes que llevan años –décadas– sufriendo las consecuencias de esa estrategia creciente.

Con la llegada del socialista Illa, lejos de suavizarse esta política lingüística de la Generalitat, se ha endurecido. Según la contabilidad oficial de la Generalitat analizada por OKDIARIO, en 2025 el Ejecutivo de Salvador Illa se gastó 65,5 millones de euros en «lengua catalana», título que engloba todas aquellas acciones que abarcan la promoción e imposición del catalán. Han sido, en sólo un año, 14,1 millones de euros más.

Y esto pese a que la Generalitat no tiene presupuestos al día, se maneja con las cuentas prorrogadas de 2023. Esto no ha frenado a Illa a engordar la partida de «lengua catalana»: lo ha hecho por la vía de las modificaciones presupuestarias. Así, aunque en 2025 la dotación para estas políticas era de 52,3 millones, Salvador Illa amplió la partida hasta los 69,7 millones, y la ejecutó casi en su totalidad, en un 94%.

Este gran incremento del gasto dedicado a la promoción e imposición del catalán lo ha llevado a cabo al calor de la financiación privilegiada que el Estado le otorga al Gobierno catalán. Y, de paso, le sirve a Illa para interiorizar esa bandera del secesionismo y, así, contentar a sus socios parlamentarios: fue investido president gracias a los votos de ERC y de los Comuns –los del ministro Urtasun, integrados en Sumar– y gracias a ellos sigue estando al frente de la Generalitat.

Sánchez depende de los independentistas para seguir en el poder. De hecho, les debe haber llegado a él en junio de 2018, cuando le votaron a favor en la moción de censura que presentó contra Mariano Rajoy. Casi ocho años lleva Sánchez abrazado al separatismo. Y entre las concesiones destaca también la dineraria, sobre las espaldas de los Presupuestos Generales del Estado.

Con dinero de toda España

Así, Sánchez ha convertido en crónico ese salvador flotador financiero que articuló Rajoy en lo peor de la crisis de 2008. Asfixiada por su enorme endeudamiento, la Generalitat esquivó la quiebra gracias al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) que Rajoy creó como solución transitoria para que España –el conjunto de su sector público– no se viera condenado a un duro rescate de la UE.

Con Pedro Sánchez, ese FLA inicialmente transitorio se ha convertido en permanente. En la práctica, para la Generalitat catalana es una privilegiada y cómoda forma de cubrir los abultados números rojos que acumula año tras año. El Estado le presta anualmente todo el dinero que la Generalitat tiene que devolverle cuando vencen los créditos que arrastra del pasado. Y, además, le da cientos de millones añadidos para que también cubra el déficit en el que incurre cada año el Gobierno catalán.

El resultado de esta mecánica es que cada vez es mayor la deuda que la Generalitat tiene con el conjunto de España y nunca devuelve los créditos cuando le toca hacerlo, porque los paga con nuevos préstamos que le concede el Ejecutivo de Sánchez.

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