España
Independentismo en Cataluña

Un ideólogo de Puigdemont agita la presión sobre Torra: «Debe abrir las cárceles a los golpistas»

"El Govern debería abrir las cárceles, como ocurrió en julio de 1936", afirma el historiador Xavier Díez, miembro del autodenominado 'Consejo por la república' que preside Puigdemont

Militantes de la ANC exigen escraches durante la Diada "para dar mucho miedo"

Xavier Díez, historiador y miembro del ‘Consejo por la república’ que lidera el ex presidente de la Generalitat fugado en Bélgica, Carles Puigdemont, es partidario de «abrir las cárceles» catalanas donde se encuentran los golpistas encarcelados por el 1-O, «como ocurrió en julio de 1936».

Así lo ha confesado en una entrevista concedida a ‘Vilaweb’, uno de los periódicos digitales que más subvenciones ha recibido de la Generalitat en los últimos años. Xavier Díez es articulista de uno de los blogs de este diario. A la pregunta de «¿Qué papel cree que deben tener los presos en la estrategia política o bien cree que deben desmarcarse?», el historiador considera que el Govern de Quim Torra «debería abrir las cárceles, como ocurrió en julio de 1936».

«El problema es que los presos tienen un margen de actuación muy pequeño. Yo quisiera que los que no forman parte de ningún partido, como Cuixart y Sánchez, formaran parte de este Govern en la sombra. Pero no me siento moralmente avalado por decir qué deberían hacer. Sí creo que el Govern debería abrir las cárceles, como ocurrió en julio de 1936. Y bastante. Y echarlos quieran o no quieran. Pero son cosas que dependen del Govern efectivo», señala en esta entrevista.

Xavier Díez destaca que, para lograr la independencia de Cataluña, debería impulsarse un Govern «clandestino al margen de la legalidad que se dedique a legislar ya una Constitución, entre otras cosas». «Un Govern no oficial, que tenga, por ejemplo, a Puigdemont, David Fernández, Lluís Llach o Agustí Colomines, es decir, gente de diferentes espectros políticos. Sería un elemento muy potente para poner en evidencia la falta de autoridad de España dentro Cataluña», recalca.

El historiador independentista considera que el ‘Consejo por la república’, del que forma parte, según revela él mismo, no está ejerciendo como este «tipo de Govern en la sombra»: «Yo que formo parte del ‘Consejo por la república’, hace mucho tiempo que no recibo ninguna noticia. Yo entendía que debía ser algo así, sí».

«Mi carta fue improvisada»

Díez fue el autor de la carta que escribió la semana pasada en la que instaba a la ANC a adoptar un «formato diferente» de Diada para «dar mucho miedo: rodear las cárceles donde se encuentran los golpistas presos, así como estaciones, aeropuertos y las «empresas que se plegaron a las presiones de la monarquía».

«Fue un pensamiento muy improvisado. De hecho, el artículo en que lo hice plasmar lo escribí a chorro y sin pensar demasiado. No pretendía que fuera una propuesta, sino una reflexión dirigida al ANC, como digo en el título», asegura el autor de esta iniciativa. «Ahora nos encontramos una dictadura en un contexto de represión muy bestia y me parece poco imaginativo e incluso contraproducente mantener la misma estrategia de estos últimos años. Por eso pido al ANC que modifique el formato y el talante. No podemos volver a hacer una fiesta», añade.

Sobre la idea de «dar mucho miedo» a Xavier Díez le preguntan en ‘Vilaweb’ si cree que la gente quiere correr riesgos, a lo que el historiador responde: «Yo no tengo ni idea». «Yo sólo apunto que hoy por hoy nos encontramos en unas circunstancias muy diferentes, luchando contra una dictadura y, por tanto, cualquier manifestación tiene los mismos riesgos que las de los primeros meses del año 1976 en Barcelona», replica Xavier Díez.

«Quizá la expresión ‘hacer mucho miedo’ es un poco exagerada, pero creo que hay que reivindicar que la gente controle el espacio público. De hecho, si miramos que ha puesto nervioso y ha hecho tambalear un régimen de 78 que hizo guardar las formas hasta el referéndum del 1-O. Por lo tanto, yo considero que deberíamos pensar en fórmulas que no hicieran ninguna fiesta. Y la sociedad catalana tiene muchos motivos para estar enfadada, y no necesariamente con los políticos -que hacen de políticos-, sino con un estado que sólo es un estado franquista», concluye Díez.