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Hallazgo insólito: uno de los acantilados más emblemáticos de Inglaterra se formó a partir de algas, y no de rocas

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Los acantilados de las Siete Hermanas, situados en East Sussex, son uno de los paisajes costeros más emblemáticos del sur de Inglaterra. Su característico blanco deslumbrante y su perfil de colinas y valles secos atraen cada año a miles de turistas.

Sin embargo, detrás de su majestuosidad se esconde un origen sorprendente. Estos acantilados no están hechos de roca sólida convencional, sino de restos fósiles de organismos microscópicos que vivieron hace millones de años.

Cómo se formaron los acantilados de las Siete Hermanas a partir de algas fósiles

Según informa ZME Science, hace aproximadamente 80 millones de años, durante el Cretácico Superior, gran parte del sur de Inglaterra estaba sumergida bajo un mar tropical poco profundo.

En estas aguas prosperaban los cocolitóforos, un tipo de fitoplancton unicelular recubierto de diminutas placas de caliza. Cada vez que estos organismos morían, sus esqueletos se depositaban en el fondo marino, creando una capa de sedimento blanco extremadamente fino.

Tras millones de años de acumulación y compactación, este material dio lugar a la tiza que hoy forma los acantilados de las Siete Hermanas.

Entre la tiza se pueden observar nódulos de pedernal, depósitos de sílice que se formaron a partir de restos de esponjas y otros organismos silíceos. Estos nódulos, endurecidos con el tiempo, han sido utilizados por los humanos prehistóricos como herramientas para cortar y encender fuego, convirtiéndose en la «navaja suiza» de la Edad de Piedra.

La geología y erosión que dieron forma a los acantilados de Sussex

Los movimientos tectónicos, similares a los que formaron los Alpes, elevaron las capas de tiza desde el lecho marino hasta situarlas sobre el nivel del mar.

La acción continua de la lluvia, el viento y el oleaje esculpió la topografía, creando la sucesión de colinas y valles secos que distingue a las Siete Hermanas. Los acantilados alcanzan 150 metros de altura y su blancura resalta frente al mar azul del Canal de la Mancha.

A diferencia de los Acantilados Blancos de Dover, los de Sussex no cuentan con defensas costeras, permitiendo que la erosión siga su curso de manera natural. Este proceso, denominado retirada controlada, mantiene la tiza fresca y brillante, aunque también provoca desprendimientos periódicos.

La tasa de retroceso varía entre 22 y 60 centímetros por año, acelerada por tormentas y el aumento del nivel del mar debido al cambio climático.

Curiosidades geológicas de las Siete Hermanas

Éstas son algunas de las características más sorprendentes que revelan la compleja historia de los acantilados:

Por qué las Siete Hermanas son un símbolo natural del Reino Unido

Cada capa de tiza blanca representa el depósito de innumerables organismos microscópicos, cuya actividad biológica fue preservada y elevada hasta formar un monumento natural. Este paisaje fascina por su belleza y revela cómo la vida microscópica puede crear estructuras monumentales que perduran en el tiempo.

Las Siete Hermanas son un ejemplo de cómo la naturaleza, a través de procesos biológicos y geológicos, construye paisajes únicos.