España

García-Escudero reprenderá a Mulet por superar la «línea roja» del decoro

La Junta de Portavoces y la Mesa de la Cámara Alta creen que el senador de Compromís Carles Mulet superó la «línea roja» del decoro parlamentario al romper en el pleno una foto de la presidenta andaluza, Susana Díaz, y por ello será reprendido mediante una carta del presidente del Senado, Pío García-Escudero.

En la misiva dirigida al senador valenciano el presidente le explicará que la Junta y la Mesa rechazan de «forma unánime» su actitud, y le anunciará formalmente que a partir de ahora va a aplicar de forma «muy estricta» el Reglamento de la Cámara para evitar que se repitan episodios como el de la semana pasada.

El vicepresidente de la institución, Pedro Sanz, ha explicado la decisión adoptada por García-Escudero tras tratar este martes con los portavoces y la Mesa este incidente ocurrido al final de la sesión plenaria celebrada por el Senado hace justamente una semana.

Su gesto, al romper una fotografía de Susana Díaz, y sus palabras contra la presidenta de la Junta de Andalucía desencadenaron una queja del grupo socialista al presidente de la Cámara, a la cual Mulet ha respondido pidiendo a su vez amparo a García-Escudero por las «continuas interrupciones» e «insultos» sufridos, a su juicio, en los plenos y de los que acusa a los senadores socialistas.

«El Reglamento se va a aplicar de forma estricta»

Los portavoces y los miembros de la Mesa han analizado lo ocurrido y han coincidido en que «los hechos» y «las palabras» de Mulet hacia Susana Díaz atentaban «contra el decoro de la Cámara» y las normas parlamentarias, según ha explicado Pedro Sanz.

«No somos partidarios de llegar a estos extremos, pero cuando se pasa la línea roja no queda otro remedio que hacerlo», ha añadido al anunciar la carta de García-Escudero a Mulet.

En esa misiva, ha dicho, le advertirá de que el Reglamento «se va a aplicar de forma muy estricta para evitar que se produzcan incidentes como los del otro día».

Por su parte, el portavoz del grupo socialista, Vicente Álvarez-Areces, ha reprobado la actitud «intolerable, ofensiva, desproporcionada, de insultos inaceptables en una Cámara» contra Susana Díaz por parte de Mulet, y de hacerlo «sin venir a cuento».

En su opinión, el Reglamento del Senado es el cauce para «corregir» este tipo de comportamientos, con expresiones groseras e incluso «machistas» que «no ayudan al prestigio de la Cámara», y ha defendido que deberían ser retiradas del Diario de Sesiones.

Este último requerimiento no ha sido sin embargo aceptado por Pío García-Escudero y el contenido del Diario de Sesiones seguirá igual.

«No muestra una actitud de una persona sensata»

Respecto a las descalificaciones de las que el propio Mulet acusa a los socialistas, opina que son «un pretexto para no corregir su actuación» y ha dicho que «no muestra una actitud propia de una persona sensata que puede tener un mal momento y rectificarlo».

En concreto, Carles Mulet asegura en su carta a García-Escudero haber sufrido «continuas interrupciones» en sus intervenciones «por los gritos e insultos preferidos (sic) principalmente desde la bancada del grupo socialista».

Agrega que estas interrupciones «quebrantan el ambiente, alterar (sic) mi discurso que puede por ello perder el hilo y hacerse más vehemente y se acaba dando una imagen lamentable de esta cámara», y se queja porque «el llamado al orden he sido yo en mi uso de la palabra».

«Hago uso de la inviolavidad (sic) de mis opiniones única y exclusivamente en mi uso de palabra», añade el senador valenciano, y remarca que lo hace «sin increpar, insultar ni interrumpir a otros senadores en su turno de palabra como sí hacen conmigo».

Tras citar en particular al socialista José Caballos, pide amparo al presidente y le insta a tomar medidas para que las incidencias «no queden impunes».

Sobre todo lo ocurrido con Mulet se ha pronunciado también el portavoz de Unidos Podemos, Ramón Espinar, para quien «se pueden defender las convicciones, los principios y las posiciones políticas con mucha contundencia sin necesidad de ofender ni de perder las formas».