invasión a ceuta

Las enfermeras de Ceuta piden activar el nivel 2 de catástrofes: «El sistema ya no puede más»

El nivel 2, definido como alarma ampliada, activa medios extraordinarios, exige aumentar personal y stock

Las enfermeras de Ceuta piden activar el nivel 2 de catástrofes: «El sistema ya no puede más»
Zonas donde deben entrar en ocasiones las enfermeras.
Diego Buenosvinos

El Colegio Oficial de Enfermería de Ceuta ha elevado un grado más su alarma y reclama al Ministerio de Sanidad de Mónica García y, por tanto, al INGESA que active el nivel 2 del Plan de Actuación ante Catástrofes. La petición coloca al Gobierno ante una decisión incómoda: las enfermeras sostienen que la respuesta ordinaria ya no basta, mientras el dispositivo sanitario continúa en el nivel 1.

La petición fue trasladada por la presidenta del Colegio de Enfermería, Rosa María Fuentes, durante una reunión con los diputados socialistas de la Asamblea de Ceuta Melchor León y Sebastián Guerrero. El Colegio sostiene que los centros sanitarios continúan desbordados y reclama que las decisiones se adopten utilizando datos reales sobre el número de personas que permanecen en la ciudad porque «El sistema ya no puede más», han recalcado.

La reivindicación tiene especial relevancia porque el nivel 2 no es una etiqueta política, sino un escalón concreto del Plan de Actuación ante Catástrofes Externas de INGESA. El documento oficial establece tres niveles y reserva el segundo para situaciones en las que resulta necesario activar medios extraordinarios y aumentar personal y stock.

El nivel 1, denominado alarma restringida, se responde con los recursos existentes y sin aumento de personal ni material. El nivel 2, definido como alarma ampliada, activa medios extraordinarios, exige aumentar personal y stock y puede implicar alertar al personal del hospital y derivar determinados pacientes de la actividad habitual. El nivel 3 supone la alarma máxima y contempla recursos externos y hospital de referencia. El propio plan fija para el segundo un escenario de entre 25 y 50 víctimas, aunque su activación también depende de la valoración de la emergencia y de su impacto sobre la actividad normal del centro.

La diferencia es sustancial. El salto al 2 supone dejar de afrontar la emergencia únicamente con la dotación ordinaria y activar recursos extraordinarios. Eso es exactamente lo que reclama Enfermería.

Y ahí está el choque. Mientras las enfermeras consideran que la presión asistencial justifica elevar la emergencia, INGESA mantiene el 1. La propia documentación oficial del organismo explica que ese nivel está pensado para responder con los medios existentes y con una interferencia mínima en la actividad normal.

Hasta 16 pacientes por enfermera y turnos cuatro horas más largos

Los datos trasladados por el Colegio permiten medir la presión sobre las plantillas. Las profesionales aseguran estar soportando entre 14 y 16 pacientes por enfermera, consultas desbordadas y jornadas de Atención Primaria que se prolongan hasta las nueve de la noche. El Colegio denuncia además jornadas que llegan a prolongarse hasta cuatro horas por encima de lo previsto y personal que trabaja durante días de descanso.

La situación ya había sido expuesta públicamente por el Colegio unos días antes. En su reunión con Alberto Núñez Feijóo, la organización calificó de «colapso absoluto» la situación sanitaria y denunció hasta 1.612 intervenciones en tres días, junto a una carga asistencial de más de 200 asistencias diarias y picos muy superiores.

El Colegio situó además la ratio de enfermeras en 6,97 profesionales por cada 1.000 habitantes y denunció problemas de contratación, reposición de vacaciones y estabilidad laboral que, a su juicio, favorecen la salida de profesionales hacia la Península.

Presión sanitaria antes de la invasión

Uno de los argumentos centrales de las enfermeras es que la emergencia no terminó con las primeras horas de la llegada masiva de personas a Ceuta. La presión continúa semanas después y afecta simultáneamente a Atención Primaria, Urgencias, hospitalización y dispositivos de atención en asentamientos.

El Colegio ha alertado de gastroenteritis aguda, sarna, impétigo, tuberculosis y varicela, y de dificultades para localizar y seguir a personas que permanecen fuera de los circuitos sanitarios ordinarios. La Sociedad Española de Epidemiología ha advertido, no obstante, de que estos riesgos deben relacionarse con el hacinamiento y las condiciones de salubridad.

Piden protección para entrar en los asentamientos

La crisis no afecta únicamente a los pacientes. El Colegio ha trasladado también las dificultades que encuentran los profesionales que deben desplazarse hasta determinados asentamientos.

Las enfermeras del Centro de Salud del Tarajal han reclamado garantías de seguridad para realizar visitas domiciliarias en las zonas donde se concentra población migrante. El problema, según el Colegio, es que las profesionales se encuentran con situaciones en las que consideran insuficientes las medidas de protección disponibles para desarrollar su trabajo.

Es una consecuencia especialmente relevante porque convierte la presión migratoria en un problema de organización sanitaria: no basta con disponer de consultas y profesionales si parte de los pacientes se encuentra fuera de los circuitos ordinarios y el personal sanitario tiene dificultades para acceder a ellos, identificarlos y realizar un seguimiento posterior.

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