El peor escenario: una alianza de Sánchez con Podemos y los independentistas
El resultado de las elecciones generales del 20D sitúa al socialista Pedro Sánchez ante su peor escenario: sólo podría ser presidente del Gobierno si logra alcanzar un pacto a varias bandas con Podemos y con los independentistas catalanes.
Es decir, se vería obligado a asumir la agenda radical de Pablo Iglesias, con consecuencias devastadoras para la marcha de la economía, y a impulsar una reforma de la Constitución que permita la declaración de independencia de Cataluña.
Un precio demasiado elevado que en ningún caso aceptarían pesos pesados del PSOE como Susana Díaz, que desde la Presidencia de la Junta de Andalucía sigue tutelando la dirección del partido, a la espera de que llegue su momento.
Sin olvidar que el PP ha logrado mantener la mayoría en el Senado, que le permitiría vetar una reforma de la Constitución que vulnere principios fundamentales como la unidad de España.
Pedro Sánchez ha logrado salvar los muebles, al evitar que Podemos arrebate al PSOE la segunda posición en el Congreso de los Diputados. Pero sus posibilidades de ser presidente del Gobierno han encallado en un laberinto de alianzas irresolubles.
Una reforma de la Constitución inviable
De acuerdo con el escrutinio oficial, el PSOE y Podemos suman 159 escaños. Si se incorporaran a este pacto los independentistas de ERC y Democracia y Libertad (la nueva marca electoral del partido de Artur Mas), sumarían 176 escaños, exactamente la cifra que representa la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se ha comprometido a reconocer el «derecho de autodeterminación» de las Comunidades autónomas y a convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Dos exigencias que allanarían el camino para que Artur Mas pueda culminar su proyecto de secesión.
Pero para cumplir ambas concesiones, sería preciso abrir en canal la Constitución con el fin de replantear el modelo de Estado, en una reforma que difícilmente lograría reunir la mayoría cualificada necesaria de tres quintos de las Cámaras. Más aún cuando el PP tendría los votos suficientes para vetarla en el Senado.
Pedro Sánchez podría jugar con otras combinaciones de gobierno. Pero en todas ellas necesita a ERC, a Democracia y Libertad (DyL) o a ambos partidos (que fueron de la mano a las elecciones catalanas a través de la coalición Junts pel Sí).
Es decir, para reunir mayoría absoluta, el pacto de gobierno encabezado por Pedro Sánchez siempre pasaría por ceder ante las pretensiones de los independentistas catalanes. Por ejemplo, si quisiera prescindir de Democracia y Libertad (DyL), necesitaría el apoyo de Podemos (69 escaños), ERC (9 diputados), PNV (6 escaños) y los dos diputados de Unidad Popular, la nueva marca de IU encabezada por Alberto Garzón. Una sopa de letras ingobernable.
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