España
CRISIS EN ORIENTE MEDIO

EEUU deja a España fuera del consejo sobre el mar Rojo en el que hay seis grandes países europeos

Países como Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos o Italia si colaboran con EEUU en la crisis

El Gobierno de Pedro Sánchez se queda solo en su posición respecto a la crisis del mar Rojo, donde un grupo rebelde de hutíes en Yemen está poniendo en jaque, con ataques, a buena parte del tránsito marítimo comercial mundial. Los precios de bienes y combustibles ya están comenzando a dispararse. España, por orden de Moncloa, dio la espalda a la misión militar de Estados Unidos y vetó en Bruselas una propia de la UE. Ahora, la Casa Blanca ha respondido: ni siquiera ofrecieron a España sumarse al grupo de importantes países europeos que han lanzado un ultimátum a los rebeldes para que pongan fin a los ataques navales.

España pierde crédito internacional a marchas forzadas. En apenas dos meses, el Gobierno de Pedro Sánchez logró enemistarse diplomáticamente con Israel, recibir la felicitación del grupo terrorista Hamás, dar la espantada a la misión de Estados Unidos para proteger el mar Rojo, recibir la felicitación de los hutíes y, por último, dejar boquiabiertos a sus socios europeos oponiéndose, también, a enviar a los buques de la Operación Atalanta -que España dirige- a la zona del conflicto.

Las consecuencias de esas decisiones en política internacional ya se dejaron notar con la retirada de la embajadora israelí de España el pasado mes de diciembre, que volverá la próxima semana a Madrid. Y el último de los efectos, según ha podido saber OKDIARIO de fuentes diplomáticas, se ha notado en la relación entre Madrid y Washington.

La Casa Blanca emitió este miércoles una declaración conjunta firmada por un grupo de países aliados de Estados Unidos en la que advertía a los rebeldes hutíes de Yemen de las consecuencias que tendría para ellos continuar con sus ataques a buques mercantes del mar Rojo.

La Administración de Joe Biden, a quien Moncloa ha perseguido hasta lograr la foto de Sánchez con el líder estadounidense, aludía en esa declaración a una lista de 44 países que habían mostrado su determinación y apoyo a frenar a los hutíes en el mar Rojo. España no está entre esos países, que sí incluye a socios europeos como Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica o Italia. Este último es significativo, porque el Gobierno de Giorgia Meloni fue, con España, uno de los que dio la espalda a la misión militar de EEUU en el mar Rojo.

Sin embargo, Italia ha reconducido su relación con Washington y ahora figura en ese frente común -aunque sin apoyo militar- contra la amenaza en Oriente Medio. Francia, por su parte, tampoco figura: París ha decidido llevar su propia misión nacional y unilateral al mar Rojo para proteger a sus buques, pero sobre el terreno colabora con EEUU en operaciones militares.

En el caso de España no es que ni figure, esté o se le espere: es que, como apuntan fuentes diplomáticas, la Casa Blanca ni siquiera ofreció a España sumarse a esa declaración.

Fuentes diplomáticas advierten que este tipo de gestos tienen un significado muy profundo en la relación y confianza entre países. Especialmente cuando es Estados Unidos quienes los lanzan. España, en pocas palabras, ya no es de fiar para la Casa Blanca.

Cronología

Fue el pasado jueves 21 cuando la posición de España ante la UE sorprendió a prácticamente todos los socios que participaban de la decisión: el Gobierno de Pedro Sánchez se negó in extremis a que la Operación Atalanta, que ahora vigila la piratería en aguas del océano Índico, pasase a reforzar también la seguridad en el mar Rojo para evitar los ataques de los rebeldes hutíes a los mercantes internacionales que transitan por esa zona marítima.

El plan propuesto pasaba por enviar una fuerza marítima al estrecho de Bab al-Mandab, una franja de apenas 20 kilómetros que une las aguas del golfo de Adén con las del mar Rojo, y por las que pasan rumbo a Suez miles de grandes buques mercantes y petroleros que conectan Asia y Europa en los dos sentidos. Posiblemente, la zona de tránsito marítimo más vital para la economía mundial, y que está amenazada desde hace años por un grupo de rebeldes hutíes que, patrocinados por Irán, tratan de hacerse con el poder en Yemen, y cuya ferocidad ha despertado en las últimas semanas como apoyo a Hamás en su guerra contra Israel.

En todo ese tablero de ajedrez geopolítico, España podría haber jugado un papel fundamental: como actual líder de la Operación Atalanta, que se dirige desde Rota a cargo de un vicealmirante de la Armada, España ostentaría el poder de esa misión en caso de que se redefiniesen sus objetivos. Pero esa «letra pequeña», la del mando -y la responsabilidad en la toma de decisiones-, no la conocía Moncloa, tal y como explican las fuentes militares consultadas.

El veto de Moncloa

Esa «letra pequeña» que Moncloa desconocía antes de dar su sí a prori a la misión implicaba que la base de Rota, que hasta ahora sólo se ocupaba de tomar decisiones sobre episodios de asaltos piratas a barcos en el Índico, pasaría a estar en primera línea de fuego en el mar Rojo junto a Estados Unidos, que lanzó su propia misión llamada Guardián de la Prosperidad.

En ese caso, si un buque militar aliado fuese atacado por los hutíes y fuese necesario un contraataque, sería el mando de la Operación Atalanta quien daría la luz verde. Es decir, un militar español. No es algo descabellado: destructores de EE.UU. ya están derribando drones armados y misiles de crucero en la zona, y han realizado misiones ofensivas contra los hutíes que podrían intensificarse en estas primeras semanas de enero y los rebeldes no deponen su hostilidad.

Tras conocer esa peculiaridad y discutirla con su socio de Sumar, el Gobierno de Pedro Sánchez decidió salirse de la iniciativa y, con ello, tumbar la posible misión europea. Y así se lo comunicó al Ministerio de Defensa, que ya había puesto en conocimiento de Moncloa que si había luz verde a la misión, requeriría de medios más avanzados que los que actualmente están desplegados en la Operación Atalanta.