Colau y los sindicatos participan en la manifestación por la libertad de los presos separatistas

Puigdemont-Colau-Barcelona
Un globo de apoyo a Puigdemont en la manifestación de este domingo en Barcelona (Foto: Joan Guirado).
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A un año vista de las elecciones municipales, en la manifestación de este domingo en Barcelona estaban todos, incluso Ada Colau. La alcaldesa de Barcelona ha sido la invitada sorpresa a una manifestación cuyo objetivo era reclamar el cumplimiento de los derechos políticos y sociales de los catalanes, pero que se ha acabado convirtiendo en un acto más de precampaña de unos meses con varias contiendas electorales.

Colau quería salir en la foto, aunque fuese al lado de Artur Mas y Xavier Trias, y una vez conseguido el objetivo, cuando empezaban los parlamentos, la alcaldesa de Barcelona y su primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, han abandonado la concentración. Quien sí se ha quedado hasta al final, haciendo realidad el deseo de las muchas fans que le pedían fotos, fue el president del Parlament, Roger Torrent, hoy actuando como máxima autoridad en Cataluña durante la manifestación.

Aunque hoy la importancia era para las familias de los encarcelados, conscientes de una más que posible repetición electoral, ningún político ha desaprovechado la ocasión para buscar su hueco en la foto. Además de  Colau, Torrent, Mas y Trias, en la cabecera también se han dejado ver los republicanos Joan Tardà, Pere Aragonés, Ester Capella o el ex conseller en libertad condicional Carles Mundó; los dirigentes de JXCat Elsa Artadi, Eduard Pujol y Anna Tarrés; los del PDeCAT Marta Pascal, David Bonvehí y Carles Campuzano o los de Demòcrates Antoni Castellà y Titon Lailla.

Artur Mas
El ex president Artur Mas durante la manifestación (Foto: Joan Guirado).

Y aunque han intentado estar a tiro de cámara, hoy en la cabecera de las pancartas había pocos políticos en activo, que copaban la segunda fila. Al frente, además de los familiares de los presos como la esposa de Jordi Cuixart, Txell Bonet, se han puesto los líderes de los sindicatos en Cataluña, Camil Ros (UGT) y Javier Pacheco (CCOO); los de la ANC y Òmnium, Elisenda Paluzie y Marcel Mauri, respectivamente, o el presidente del Comité Olímpico Catalán Gerard Esteva. En sus manos, dos grandes pancartas donde se podía leer “por la democracia, os queremos en casa”.

Como es habitual en estas movilizaciones independentistas, las esteladas, lazos amarillos y camisetas del mismo color se han mezclado con pancartas con las caras de los presos impresas pidiendo su libertad. El grupo Compañía Eléctrica Dharma ha puesto el colofón final, con un gran chute de adrenalina a un acto de recuerdo entonando de entrada uno de sus hitos más famosos, “la gente quiere vivir en paz”, con frases como “la gente quiere vivir en paz y a cuatro desgraciados no les da la gana, son unos hijo de puta acabados, siempre tocan las narices, estados-carroña, bestias de guerra”, una canción con muchos años en el repertorio de este grupo catalán pero que hoy cobraba un significado especial para los independentistas y disparaba la ira de muchos asistentes.

Puigdemont, Puigdemont, Puigdemont…

Ha sido el nombre más coreado durante toda la manifestación. Carles Puigdemont, o Puigdemont president, no ha dejado de sonar en toda la mañana en la avenida del Paralel de Barcelona. Si necesitaba alguna pista más sobre qué movimientos tiene que hacer en los próximos días, hoy le han quedado todos resueltos. Y en las caras de los dirigentes políticos, ese grito unánime reflejaba también sus sentimientos encontrados: en Junts per Catalunya, caras de éxtasis por el vitoreo a su líder; en las de ERC y el PDeCAT, sobre todo en la de Artur Mas, caras más bien de preocupación.

Volver a la casilla de salida, la de “la investidura de Puigdemont no acaba con el 155, alarga la agonía y con toda probabilidad, nos lleva a elecciones”, decía hoy un dirigente republicano. Pero como buen acto de precampaña, hoy, Puigdemont ha visto que de llevar de nuevo a los catalanes a las urnas, todo indica que el gran vencedor del independentismo en unos nuevos comicios volvería a ser él.

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