España
Golpe al terrorismo CDR

La Audiencia Nacional exige a Marlaska investigar la filtración que desbarató la ‘Operación Torra’

La Audiencia Nacional va a solicitar al Ministerio del Interior una investigación sobre la filtración del auto de la ‘Operación Judas’, que ha supuesto desbaratar un golpe contra Quim Torra

Los CDR detenidos ya habían probado los explosivos en una cantera abandonada

Uno de los CDR detenidos confesó que Torra sabía de los planes del grupo radical separatista

La Audiencia Nacional va a solicitar al Ministerio del Interior una investigación sobre la filtración del auto de la ‘Operación Judas’. Un documento en el que figuraban datos sensibles de otra operación en marcha de la Guardia Civil cuyo objetivo era demostrar los estrechos vínculos del presidente catalán Quim Torra con la violencia de los CDR. La filtración ha dinamitado esta operación.

La filtración del auto de prisión de los terroristas CDR ha caído como una bomba en la Audiencia Nacional. Los magistrados y fiscales pusieron el grito en el cielo al conocer que el auto –que se encontraba bajo secreto de sumario– obraba en poder de determinados medios de comunicación.

Altos funcionarios de la Audiencia Nacional han pedido a su presidente, José Ramón Navarro, que trasmita al Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, su malestar por la filtración del auto de prisión de los CDR.

Sólo juez y fiscal lo tenían

Pero no se va a quedar en un simple malestar. La Audiencia Nacional va a instar a Interior a que investigue si la filtración proviene de algún despacho del departamento que dirige Grande-Marlaska. Sospechan de ello por un detalle muy concreto: el auto sólo obraba en poder del juez y el fiscal que instruían el caso. Llevaban ya 24 horas trabajando con el texto. Fue en el momento en que el auto salió de dependencias judiciales hacia el Ministerio cuando, a las pocas horas, acabó en los medios de comunicación.

En ese auto, el “completo” y no el parcial que se entregó a los abogados de la defensa,  figuraban detalles muy sensibles sobre una operación policial que llevaba en marcha desde hacía más de un año y medio. En la versión reducida no aparecían datos sobre esa misión de la Guardia Civil que todavía no había finalizado y que, tras la detención de los CDR, entraba en una fase crítica.

Como se manejó en un primer momento, la ‘Operación Judas’ culminaba con la detención de independentistas acusados por delitos de terrorismo, tenencia de explosivos y conspiración para causar estragos. Pero ese no era el final de la investigación, sino el inicio de la fase definitiva de otra distinta: la ‘Operación Torra’.

Objetivo Torra

Las detenciones practicadas el pasado lunes 23 de septiembre eran sólo la ‘punta del iceberg’ de toda la operación contra el entramado de los CDR. La primera piedra en una operación de mayor calado, que buscaba probar la relación que existe entre estos ‘Equipos de Respuesta Táctica’ y altas personalidades del ‘Procès’. Especialmente, de Quim Torra, de quien los investigadores disponen de indicios muy significativos que le vinculan con esta trama.

“Torra era el objetivo”, confiesan a OKDIARIO fuentes de la investigación policial. La detención de los CDR era un paso más en una estrategia que buscaba “agitar el avispero” de las más altas esferas de la Generalitat: los movimientos de los investigados tras la detención de los CDR podrían delatarles.

Confiaban así obtener pruebas definitivas contra el presidente de la Generalitat. De hecho, se había diseñado hasta un calendario concreto y una meta: un mes. En ese periodo que se habían fijado los investigadores, la causa contra Torra debería ser completamente sólida y disponer de evidencias suficientes como para iniciar una causa judicial contra el president.

El hecho de que el nombre de Torra haya saltado a los medios ha hecho “volar por los aires” la investigación en marcha sobre el president. “Ya no hay efecto sorpresa”, explican fuentes de la Guardia Civil. Y lo que es peor, “se habrán destruido muchas pruebas”.

Destrucción de pruebas

Este último punto, el de la destrucción de pruebas, es en el que los investigadores más insistieron cuando solicitaron la protección total y absoluta del auto frente a filtraciones. En él “sólo se reflejan algunos detalles de la investigación que se había realizado, que era mucho más profunda” y había llegado a conclusiones más preocupantes que las que se conocen hasta ahora. Pero sabían que la sola mención del nombre de Quim Torra haría que la operación se fuese al traste.

Toda esta situación ha provocado un profundo malestar no solo en la Audiencia Nacional, sino también entre el Servicio de Información de la Guardia Civil, donde consideran que se ha echado por la borda el trabajo de más de un año y medio. Porque la ‘captura’, explican, era Torra.