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Así defendía Ortega Smith el código ético por el que será expulsado: «El cargo debe cumplir la disciplina de Vox»

OKDIARIO ofrece el vídeo de la asamblea donde se aprobó el código ético

Javier Ortega Smith era en ese momento secretario general de Vox

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Paula Ciordia

«Ortega Smith será expulsado de Vox al desobedecer el régimen disciplinario que él mismo aprobó», es una de las frases que más se repite en Bambú, cuando se pregunta por el expediente abierto al ex secretario general. La cúpula se refiere a los Estatutos de Vox que contaron no sólo con el beneplácito de Javier Ortega Smith, sino con su más activa defensa.

Como secretario general de Vox, Javier Ortega Smith defendió endurecer el código ético de Vox para expulsar a aquellos cargos que «no cumplieran la disciplina del partido». Se trata de los Estatutos internos de la formación y su código ético ante los cuales todos los afiliados a Vox deben responder, y por los cuales será expulsado. En concreto y entre otros motivos, por «perjudicar» la imagen pública de Vox.

«El cargo aceptará la disciplina interna». Así defendía el código ético Ortega Smith, que a día de hoy se revela contra él en un vídeo que OKDIARIO reproduce y que se corresponde con la asamblea de febrero de 2019. En ella el entonces secretario general celebró la modificación estatutaria más significativa que ha tenido desde su fundación, que otorgaba pleno control del partido al Comité Ejecutivo Nacional (CEN), así como el endurecimiento del artículo 35, en lo que tenía que ver con las infracciones.

El código ético de Vox, bendecido por Ortega Smith

«Somos el partido de los valores», expresaba Ortega Smith presentando el nuevo código ético. Su objetivo era que las «normas de conducta sirvan para quienes tengan la responsabilidad de representar a los demás».

Es una circunstancia que afecta también a Iván Espinosa de los Monteros, teniendo en cuenta que «los fundadores», como se llaman a sí mismos, lo defendieron como un requisito de obligado cumplimiento, tanto al censurar «la desobediencia de las directrices emanadas de los órganos del gobierno», como «si esta desobediencia y falta de respeto u ofensa implicase un quebranto manifiesto de la disciplina, o de ella se derivasen perjuicios notorios para el partido o sus afiliados». En todo caso, «la falta se reputará muy grave».

«Artículo 4. Disciplina. Aceptaremos la disciplina interna, como expresión de la unidad en torno a los principios que nos mueven y del libre reconocimiento de la legítima autoridad que tienen los órganos de gobierno de Vox», explicaba Ortega Smith desde el púlpito de aquella histórica asamblea, enumerando uno a uno los diez principios. Como sostuvo en el octavo artículo: «Sacrificio. Subordinaremos nuestro propio interés en aras del bien común y de nuestro proyecto político al servicio de los españoles».

La rebelión de Ortega Smith contra los Estatutos fue lo que llevó al CEN, presidido por quien fue su íntimo amigo Santiago Abascal, a apartarlo progresivamente de los cargos, tras varios episodios de desobediencia interna y declaraciones públicas no autorizadas. Se interpretó como una ruptura de la disciplina, rebasando los límites de la disidencia en una organización centralizada que él mismo construyó, priorizando la disciplina y la cohesión del partido.

Esto provocó advertencias reiteradas por parte del actual secretario general, Ignacio Garriga, quien le reprochó precisamente incumplir las reglas que él mismo había promovido. En uno de esos mensajes, Garriga le recordó que cuestionar públicamente al partido constituía una falta grave, según los estatutos. También le afeó haber llamado «ratas» a compañeros por ese mismo comportamiento, hasta el punto de desembocar en medidas disciplinarias, incluida su suspensión de militancia y la retirada de responsabilidades orgánicas.

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