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Ministerio de Transportes

El aeropuerto de Barajas quita las sillas para evitar a los indigentes: los ancianos ya no pueden sentarse

Los ancianos denuncian el calvario que les supone no poder sentarse en una silla durante horas

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha quitado las sillas para evitar que las personas sin hogar duerman en ellas. La consecuencia de esto es que los ancianos ya no pueden sentarse, como han denunciado varios afectados a OKDIARIO. En lugar de sillas, Aena ha colocado apoyos isquiáticos. Sin embargo, los ancianos critican «el calvario» que les supone no poder sentarse, y que estar mucho tiempo de pie en esos «apoyaculos», en los que se resbalan, les causa «hasta mareos».

Esta dramática situación ocurrió, por ejemplo, el pasado martes por la noche a dos abuelos, residentes en Madrid, que fueron a recibir a su adorado nieto que regresaba de Andalucía en avión debido a la suspensión del tráfico ferroviario por la tragedia ocurrida en Córdoba, que se ha saldado con 45 víctimas mortales.

El joven se encuentra estudiando en la universidad y sus abuelos llevaban meses sin verlo, por lo que fueron, «con mucha ilusión, a recibirlo y darle la sorpresa». Sin embargo, aquello resultó ser «un tormento» para esta pareja mayor. Un tormento que duró una hora.

Un castigo para los mayores

«Llegar a una sala de espera, tras pasillos interminables, y encontrarse sin una silla para sentarse mientras salen los pasajeros es un castigo para las personas mayores», declara a OKDIARIO el hombre, haciendo hincapié en que «las personas mayores necesitan sentarse».

Su caso ocurrió en la T2, aunque la retirada de las sillas se extiende a todo el aeropuerto. Cuando se abrió la puerta de llegadas y empezaron a salir viajeros, vieron que había sillas junto a las cintas de las maletas. Y con ello vieron el cielo abierto.

Entonces, el hombre preguntó a un empleado del aeropuerto si una persona mayor que estaba esperando a su nieto podía pasar a sentarse en una silla porque ya llevaba 30 minutos de pie, no aguantaba más, y aún le quedaba un rato. «Terminantemente prohibido», fue la respuesta recibida.

Los asientos avistados por estos ancianos estando mareados, pero se les vetaron.

El trabajador les dijo que tenían que «esperar, como todo el mundo, de pie», indicando que «se han quitado las sillas para que los sin techo no vayan a dormir por la noche». Aquello sentó como un jarro de agua fría al anciano, que, más que el trance que estaba sufriendo él en sus propias carnes, le dolía el sufrido por su esposa.

Viola la Constitución, critica un afectado

«Aena, además de insensible y hortera sustituyendo sillas por reposaculos de diseño, viola la Constitución, artículos 14, 50 y 53.3, castigando a los mayores», sostiene este abuelo, que es jurista de reconocida trayectoria.

El artículo 14 dispone que «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

El artículo 50 señala que «los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio».

Y el artículo 53.3 indica que «el reconocimiento, el respeto y la protección de los principios reconocidos en el capítulo tercero informarán la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos. Sólo podrán ser alegados ante la jurisdicción ordinaria de acuerdo con lo que dispongan las leyes que los desarrollen».

«Con lo fácil que es poner sillas con reposabrazos que impiden tumbarse en ellas», apunta este anciano, indignado con la medida que se ha llevado a cabo en Barajas, y con la que «se está castigando a los viejos, echándolos de los aeropuertos, y que no puedan acudir a ver llegar y abrazar a sus nietos».

Y hace hincapié en que los mayores también pagan impuestos y deben ser atendidos. «Así no se solucionan las okupaciones de los indigentes en los aeropuertos. Que en el siglo XXI haya que pedir sillas para los mayores mientras lleguen sus nietos es un escándalo, como también lo es que se les nieguen», sostiene.

Situación tercermundista

Como ha informado recientemente OKDIARIO, los policías nacionales sufren situaciones tercermundistas en el aeropuerto de Barajas, referente mundial y una de las puertas de entrada a España de mayor relumbre. Primero fueron chinches, luego ratas y después un vertedero en la propia Comisaría de la T1, justo en el acceso al vestuario femenino, como ha denunciado el sindicato Jupol en este diario.

Esta situación tercermundista sufrida por los policías se suma a la estampa que se dio el pasado 2 de julio, cuando miles de viajeros quedaron atrapados en los controles de pasaportes de la Terminal 4 y la T4-S. Una situación de auténtico caos, con colas interminables que afectaron a miles de viajeros.

Una lamentable imagen que volvió a repetirse en julio, cuando la plaga de chinches de la T4 se extendió a la T1 e infectó los vestuarios masculinos de la Policía Nacional. Los agentes fueron «acribillados» por los chinches, y con el peligro de portarlos en la ropa y se llevaran también la plaga a sus casas. Después, la plaga de chinches siguió expandiéndose, alcanzando nuevas dependencias policiales, la zona común de la comisaría de la T1.

El pasado mes de septiembre también fue sonado que una plaga de ratas campaba a sus anchas por la T1 y las dependencias de la Guardia Civil.