Economía
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WiZink lidera la guerra de depósitos tras perder casi 500 millones en dos años por las ‘revolving’

A grandes males, grandes remedios. Después de acumular pérdidas por casi 500 millones de euros durante los dos últimos ejercicios, WiZink abre ahora un nuevo frente en el segmento de los depósitos bancarios. El banco que preside Joaquim Saurina desde principios de año busca nuevos horizontes de negocio después de que el Tribunal Supremo machacase su principal línea de negocio, las tarjetas revolving, con una sentencia en la que considera usura cualquier crédito que supere en seis puntos porcentuales el precio normal de este tipo de productos.

La entidad busca ahora competir allí donde la gran banca española (y la mediana) no quieren entrar: la remuneración de los depósitos. El titular del emblemático WiZink Center de Madrid ha abierto un auténtico frente en esa guerra del pasivo no declarada al ofrecer rentabilidades que llegan hasta el 3% desde los tres meses de plazo.

WiZink ha modificado (y simplificado) su oferta de pasivo recientemente para pasar de tres a cuatro los depósitos que ofrece a los ahorradores. Se trata de productos a tres, doce y dieciocho meses, todos ellos al 3% TAE, salvo el depósito a un año que ofrece 30 puntos básicos más; además de un depósito a 36 meses al 2,5% TAE.

Se cae de la oferta anterior el depósito a 25 meses que ofrecía una rentabilidad del 2,3%; aunque la entidad permite rentabilizar el ahorro (desde 5.000 a 250.000 euros) incluso durante un trimestre al 3% TAE.

Wizink ha duplicado, hasta el 1% TAE, la rentabilidad de su cuenta ahorro. La cuenta no tiene comisiones, costes de mantenimiento ni de transferencias. Se puede contratar desde un euro y sin importe máximo.

Hay que tener en cuenta que, a día de hoy, el tipo de interés oficial fijado por el Banco Central Europeo (BCE) es del 3,5% mientras el tipo de facilidad de crédito se sitúa en el 3,75% y el tipo de facilidad de depósito -clave para las operaciones de pasivo de la banca- es, precisamente, del 3%. Eso sitúa la estrategia de WiZink en una línea de agresividad que se subraya si se tiene en cuenta que la rentabilidad del bono español a diez años es del 3,494%, según los últimos datos del Banco de España.

Agresividad comercial

Esta agresividad en los productos de pasivo -que comercializa desde su creación- cobra aún más significado si se considera que WiZink lleva acumuladas pérdidas de casi 500 millones de euros en los dos últimos años. Una posición comercial que la entidad mantiene en sus tradicionales productos de financiación al consumo y tarjetas de crédito. De hecho, el crédito al consumo se mantiene como el eje de la actividad del banco online.

De hecho, según los datos recogidos por la Asociación Española de Banca (AEB), la entidad cerró el ejercicio pasado con unos números rojos superiores a los 96 millones. De ellos, más de 59 millones corresponden al pago de impuestos, algo inusual cuando se tienen pérdidas y que se explica porque ha tenido que dar de baja créditos fiscales que se apuntó en años anteriores -con un evidente exceso de optimismo- y que inflaron su beneficio entonces.

No obstante, desde Wizink subrayan que, pese al impacto de ese crédito fiscal ‘fallido’, el beneficio recurrente del ejercicio  2022 fue positivo.

A 31 de diciembre pasado, la entidad presidida por Joaquim Saurina contaba con un patrimonio neto superior a los 509 millones. Especializado en la financiación al consumo, la cartera de préstamos concedidos se situaba en  4.929,6 millones de euros.

Según la información que la entidad ha remitido a la AEB, el margen de intereses supera los 367,6 millones en el año. Mientras, el margen bruto del ejercicio superó los 396 millones de euros. Además, la entidad hizo frente, durante el ejercicio pasado, a deterioros de valor superiores a los 192 millones de euros.

WiZink nació como resultado de la fusión del negocio de tarjetas del Banco Popular con el adquirido a CitiBarclays durante la presidencia de Ángel Ron. Durante la crisis de la entidad, Emilio Saracho trató de venderlo a la desesperada sin éxito. Tras la resolución y la venta del Popular al Santander, el fondo Värde Partners, socio del Popular en el negocio, compró a la entidad que preside Ana Botín el 49% del capital que no poseía y se lanzó al negocio de las tarjetas revolving (que generan grandes ingresos por los intereses que va acumulando el cliente).

Una vez que el Supremo tumbó este producto al considerarlo usura, Wizink entró en las fuertes pérdidas comentadas. Una sentencia que, según fuentes del banco, deberá despejar «gran parte de la inseguridad jurídica que existía en torno a las revolving».

Värde está intentando reconvertirlo hacia el crédito al consumo sin demasiado éxito por el momento, como se puede apreciar. Lo cual dificulta la salida del fondo a un precio que le permita recuperar la inversión realizada.

El activo más importante del banco es el naming del Palacio de los Deportes de Madrid, ahora conocido mayoritariamente en la capital como Wizink Center.