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UBS y Credit Suisse convocan a sus accionistas la próxima semana

Credit Suisse y UBS, los dos principales bancos de Suiza, celebran la próxima semana por separado sus juntas generales de accionistas, que podrían no estar exentas de tensiones, pero que deberían allanar el camino para su fusión antes de finales de año, forzada por la grave crisis financiera del primero.

Credit Suisse, tras un mes de marzo en el que estuvo al borde de la quiebra, celebra su junta el 4 de abril, mientras que UBS, que adquirió a su rival a instancias del Gobierno suizo para salvarlo, lo hará al día siguiente, con muchas incógnitas respecto a qué pueden dar de sí ambos encuentros.

La compra de Credit Suisse por UBS, acordada el 19 de marzo, será debatida pero no objeto de voto: la delicada situación que el primero de estos bancos atravesaba hace apenas unas semanas forzó a que se adoptaran procedimientos de emergencia para firmar la adquisición, evitando por ello el procedimiento normal de dar seis semanas a los accionistas para aprobarla o no.

Cambios

Importante será el hecho de que tras las dos asambleas el mando de UBS cambiará de manos: el actual consejero delegado, el neerlandés Ralph Hamers, será sustituido por el suizo Sergio Ermotti, quien ya dirigió el banco de Zúrich entre 2011 y 2020 y ahora regresará para supervisar el complejo proceso de fusión.

La compra convertirá a UBS en un gigante con un valor de mercado que duplica el PIB de Suiza, lo que preocupa a los analistas por su posible poder de presión en las finanzas helvéticas, y el riesgo de desprestigio para éstas, que ya han sufrido un duro golpe en su centenaria imagen debido a la caída de Credit Suisse.

Los analistas observarán con atención si en las juntas generales se dan detalles sobre el coste económico y laboral de una adquisición que se calcula podría suponer el recorte de 10.000 puestos de trabajo y el cierre de 75 sucursales bancarias, es decir, la cuarta parte del personal y de las oficinas en ambas entidades sumadas.

También hay expectación por saber qué tono adoptará la junta de Credit Suisse después de un año negro para el banco, que debido a sus problemas financieros y de imagen ha acabado perdiendo en ese lapso hasta un 90% de su valor en bolsa, lo que sin duda habrá perjudicado a muchos de sus principales inversores, según informa Efe.

Empezando por el Banco Nacional Saudí, que a finales de 2022 se convirtió en el principal accionista de Credit Suisse al invertir 1.500 millones de francos (1.509 millones de euros) en una participación del 9,8 % en la entidad que tras la compra por UBS acabó valiendo ante el mercado de valores sólo 300 millones de francos (301 millones de euros).

El Banco Nacional Saudí fue en todo caso uno de los grandes desencadenantes de los estertores finales de la crisis, cuando el 15 de marzo su presidente Ammar al Khudairy anunciaba que no iba a invertir más en la entidad suiza, en un delicado momento para el sector bancario mundial por el colapso del Silicon Valley Bank.