Transmitir los valores fundacionales, la clave del éxito de la empresa familiar
El abuelo la crea, el hijo la recrea y el nieto la patea. Con esta frase en forma de refrán resume el imaginario popular lo que suele pasar con las empresas familiares.
La primera generación con mucho esfuerzo levanta un negocio, la segunda lo sostiene y en el mejor de los casos, la tercera se dedica a vender para vivir la vida. Por este motivo, o precisamente para evitarlo, el IESE, una de las mejores escuelas de negocios del mundo, celebró esta semana una ponencia para abordar los desafíos que amenazan a la empresa familiar.
Una fuerte cultura propia y la visión a largo plazo son dos grandes ventajas competitivas de la empresa familiar y la razón de su supervivencia.
La comunicación entre la familia fundadora un reto
«La transmisión de los valores fundacionales a las siguientes generaciones marca el éxito o el fracaso de la empresa familiar en la siguiente generación», asegura el profesor del IESE Josep Tápies, coautor del estudio.
«La reputación es clave para la empresa, lo que marca un gran nivel de exigencia en el comportamiento familiar y en la consideración de la ética como requisito para salvaguardar el futuro de la familia y del negocio», según la presidenta de Atrevia, Núria Vilanova.
Algunos de los motivos que dan al traste con este tipo de empresas, además de las tradicionales diferencias generacionales que afectan siempre a una empresa familiar, son que existen una serie de barreras contemporáneas como la dispersión geográfica de las familias, el crecimiento de las empresas y la falta de tiempo. Se trata de condicionantes que hay que afrontar invirtiendo tiempo y atención a los miembros más jóvenes de las familias propietarias.
Las empresas familiares están encontrando fórmulas eficaces para superar estas barreras a través de protocolos de actuación (71% de las empresas tiene uno redactado) u órganos de gobierno que vinculan la familia con el negocio: Consejos de Familia (56,3% lo tienen implementado), Oficina Familiar (30%) o Asamblea Familiar (38,8%).
También se apuntó que el éxito y por tanto la supervivencia de una empresa familiar radica en que la familia permanezca unida. Y, para lograrlo, la familia ha de aprender a comunicarse y crear los mecanismos necesarios para ello. Porque la comunicación en la empresa familiar es más compleja que en una no familiar, dado que se entremezclan emociones, vínculos familiares y profesionales.
Para el desarrollo del mencionado estudio se han contando con la participación de miembros de Grupo Gaes, Pascual, Osborne, Freixenet, Codorniú, Damm, Celsa, Juste o Luis Simöes.
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