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Economía
Banca

Torres presume en Davos de su presencia en Venezuela pese al desplome de la valoración de BBVA en el país

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

El presidente del BBVA, Carlos Torres, presumió este miércoles en Davos de la presencia del banco en Venezuela, cuando sigue en el país porque no fue capaz de salir cuando lo hizo el Santander, y cuando esta presencia le ha costado cientos de millones entre pérdidas de valoración e impacto en capital por el hundimiento del tipo de cambio.

De hecho, hace apenas unos meses, Torres aseguró que «no estamos en Venezuela para hacer negocio. Sería un desastre si Venezuela perdiera una actividad como la que llevamos a cabo nosotros. Estamos para dar servicio, es muy importante para la población venezolana».

Sin embargo, tras la detención de Nicolás Maduro y la instauración de un Gobierno tutelado por Estados Unidos, bajo la presidencia de Delcy Rodríguez, el presidente del BBVA ha dado un giro de 180 grados a su discurso.

Así, ayer en Davos aseguró que «en el futuro, si se consigue una mayor estabilidad estamos muy bien posicionados para aprovechar las oportunidades que surjan, al ser el único banco privado de capital extranjero del país, con un profundo conocimiento del mismo, fruto de nuestra larga presencia allí. Con estabilidad, Venezuela es una gran oportunidad».

La realidad es que el BBVA compró el Banco Provincial de Venezuela en 1997 dentro de su estrategia de expansión por toda Latinoamérica. Pero con el régimen chavista, y el hundimiento de la economía y la hiperinflación que provocó, ha tenido que reducir drásticamente la valoración de esta filial y apuntarse importantes ajustes en el capital por tipo de cambio (debido al derrumbe del bolívar). El banco no ofrece información sobre ese impacto en sus cuentas públicas, salvo que la valoración actual es de unos 100 millones.

Las normas contables del BCE obligan a los bancos a aplicar un régimen especial a los países con hiperinflación, que disminuye los beneficios de los mismos, así como su valoración en libros. BBVA aplica esta normativa especial en Argentina y Turquía, además de en Venezuela. Por ello, es una de las firmas españolas más perjudicadas por el hundimiento económico del país caribeño.

Botín se le adelantó

Cuando el desastre venezolano ya era evidente, fue adelantado por Emilio Botín en 2009, que vendió la filial del Santander en 2009 al Gobierno de Hugo Chávez por unos 800 millones de euros antes de que se lo expropiara a cambio de nada. Cuando el entonces presidente del BBVA, Francisco González, intentó hacer lo mismo, el dictador venezolano no se lo permitió.

De hecho, entre 2010 y 2011, Hugo Chávez amenazó con expropiar el Banco Provincial por negarse a financiar proyectos inmobiliarios que le habrían ocasionado grandes pérdidas. El BBVA consiguió evitarlo comprometiéndose a mantener el servicio para los ciudadanos de Venezuela, aunque eso supusiera perder dinero año tras año. De ahí la declaración de que «no estamos en Venezuela para hacer negocio».

El BBVA Provincial registró en 2024 unos ingresos de 213 millones de euros, pero, debido a la alta inflación, la entidad se anotó unas pérdidas de 36 millones. El BBVA controla el 55% del capital del Provincial y por ello lo consolida en sus cuentas.

La filial del BBVA tiene 160 oficinas en Venezuela y 1.900 empleados. En los últimos años ha intentado cerrar algunas sucursales para mejorar su rentabilidad, pero el régimen se lo ha impedido.