Reducir la velocidad en autopistas, compartir coche y teletrabajar: el plan de Bruselas ante la crisis energética
Bruselas llama a fomentar medidas de ahorro de combustible porque el impacto del conflicto será prolongado

La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a reducir la demanda energética, especialmente en productos derivados del petróleo, y ha advertido de que el impacto de la guerra entre EEUU, Israel e Irán sobre los mercados energéticos será prolongado y no se prevé una vuelta a la normalidad a corto plazo.
En este sentido, el comisario de Energía, Dan Jorgensen, ha manifestado que «aunque la paz llegara mañana, no volveríamos a la normalidad en un futuro previsible». Incluso en ese escenario, ha dicho, «seguirá habiendo consecuencias porque la infraestructura energética en la región ha sido dañada y continúa deteriorándose».
Así, ha avisado de que «no debemos engañarnos pensando que las consecuencias de esta crisis serán de corta duración», al tiempo que ha insistido en la necesidad de actuar «con unidad» y «en estrecha coordinación» para evitar «respuestas nacionales fragmentadas» que puedan distorsionar aún más el mercado.
En este contexto, el comisario ha indicado que Bruselas presentará «pronto» un paquete de iniciativas para proteger a familias y empresas, aunque ha evitado concretar un calendario exacto. «Estamos siguiendo la situación muy de cerca, que seguirá siendo muy dinámica y que, por tanto, seremos flexibles y estaremos preparados para proponer medidas cuando sea necesario», ha indicado.
Por el momento, ha animado a los gobiernos a «hacer todo lo que puedan» para reducir la demanda energética, en particular en productos derivados del petróleo, y ha apuntado que pueden inspirarse en el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que incluye medidas como el fomento del teletrabajo, la reducción de los límites de velocidad en carretera o el impulso del transporte público. Un plan que se estableció tras la invasión de Ucrania.
Medidas de ahorro que contempla la Agencia Internacional de la Energía
- Reducir el límite de velocidad en las autopistas al menos 10 km/h.
- Fomentar el teletrabajo cuando sea posible.
- Establecer un día sin coches en las ciudades.
- Abaratar el precio del transporte público y reforzar sus servicios para fomentar su uso.
- Alternar el acceso de los vehículos privados a las carreteras.
- Fomentar el uso de vehículos compartidos.
- Promover una conducción más eficiente de los camiones y mejorar la eficiencia de la entrega de mercancías.
- Optar por el servicio ferroviario y evitar el avión cuando sea posible.
- Evitar los viajes por trabajo si existen otras opciones.
- Reforzar la adquisición de vehículos eléctricos.
Respecto a estas medidas, el comisario de Energía ha dicho que «está claro que no se trata de un paquete único aplicable a todos por igual, en el que se espere que todos los Estados miembro implementen todas estas herramientas de reducción de la demanda, pero sí constituye un instrumento muy útil, y recomendamos firmemente que cada país evalúe qué opciones tiene a su disposición».
Además, ha recordado que ya existen medidas que los países pueden aplicar, como el reciente paquete energético para los ciudadanos, con acciones para reducir los precios para los hogares, así como recomendaciones en materia fiscal, entre ellas la reducción de impuestos, especialmente sobre la electricidad, algo que, según el comisario, sería «muy oportuno en este momento».
La seguridad del suministro está «relativamente protegida»
Aunque los ministros coinciden en que la seguridad de suministro se mantiene «relativamente protegida», gracias a la diversificación de proveedores y a la menor dependencia del Golfo, el comisario de Energía ha avisado de que persisten «tensiones en determinados mercados de productos», en particular en el diésel y el combustible de aviación, así como «crecientes restricciones en los mercados globales de gas» que están repercutiendo en los precios de la electricidad.
Ante este escenario, Jorgensen ha insistido en que resulta «extremadamente importante» actuar con unidad y evitar respuestas descoordinadas, al tiempo que ha defendido que las medidas que adopten los Estados miembro deben ser «específicas» y «temporales» y no agravar las condiciones de oferta y demanda.
En paralelo, ha subrayado que la Comisión ya está trabajando en la coordinación del llenado de los almacenamientos de gas y en el refuerzo de la seguridad del suministro de petróleo, en un intento por anticiparse a posibles tensiones adicionales en los mercados y garantizar la preparación de la UE de cara a los próximos meses.
«Más vale estar preparados que lamentarlo después», ha advertido el político danés, que ha indicado también que Bruselas prepara un conjunto de herramientas más amplio que incluirá, entre otros elementos, medidas para facilitar el uso de instrumentos como los contratos por diferencia o los acuerdos de compra de energía, con el objetivo de desacoplar los precios del gas de los de la electricidad y reducir el impacto sobre los consumidores.
Con todo, Jorgensen ha subrayado que, aunque la UE está en mejor posición que en la crisis energética de 2022, el contexto actual puede ser más complejo al afectar a una gama más amplia de productos energéticos, lo que, a su juicio, vuelve a poner de relieve la «vulnerabilidad estructural» de la Unión frente a los choques externos por su dependencia de los combustibles fósiles importados.