Economía
Energía

Nace un nuevo método para extraer biodiesel a partir de desechos

La búsqueda de nuevas fuentes de energía alternativa facilita el camino hacia una transición ecológica sostenible. Por este motivo, investigadores estadounidenses han desarrollado un nuevo método para producir biodiesel a partir de restos de comida, desechos y basura.

El método aprovecha un nuevo tipo de catalizador ultraeficiente que puede producir biodiésel de bajo contenido de carbono y otras moléculas complejas valiosas a partir de diversas materias primas impuras.

Actualmente, el aceite de cocina usado tiene que pasar por un proceso de limpieza intensivo en energía para ser utilizado en biodiesel, porque los métodos de producción comercial solo pueden manejar materias primas puras con 1-2% de contaminantes.

El diseño del catalizador se presenta en un nuevo estudio de una colaboración internacional liderada por la Universidad RMIT, publicado en Nature Catalysis. El profesor Adam Lee, dijo que las tecnologías de catalizadores convencionales dependían de materias primas de alta pureza y requerían costosas soluciones de ingeniería para compensar su escasa eficiencia.

El nuevo catalizador es tan resistente que puede producir biodiésel a partir de ingredientes de baja calidad, conocidos como materia prima, que contienen hasta un 50% de contaminantes.

Innovación en sus componentes

Para hacer el nuevo catalizador ultraeficiente, el equipo fabricó una esponja de cerámica del tamaño de una micra- 100 veces más fina que un cabello humano- que es altamente porosa y contiene diferentes componentes activos especializados.

Las moléculas ingresan inicialmente a la esponja a través de poros grandes, donde experimentan una primera reacción química, y luego pasan a poros más pequeños donde experimentan una segunda reacción.

Es la primera vez que se desarrolla un catalizador multifuncional que puede realizar varias reacciones químicas en secuencia dentro de una sola partícula de catalizador, y podría cambiar las reglas del juego para el mercado global de catalizadores de 34.000 millones de dólares.

La coinvestigadora principal, la profesora Karen Wilson, también de RMIT, dijo que el nuevo diseño del catalizador imitaba la forma en que las enzimas en las células humanas coordinaban reacciones químicas complejas.