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Economía
CPFF

Montero presenta el modelo de financiación a Cataluña y las comunidades que no acepten cobrarán menos

La ministra de Hacienda asegura que "el nuevo modelo es voluntario"

Las CCAA que no acepten el modelo obtendrán menor financiación al aplicarse el modelo previo sólo para ellas

  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha oficializado este martes el nuevo modelo de financiación autonómica con un mensaje claro: Cataluña contará con él desde el primer momento y cualquier comunidad que decida no sumarse recibirá menos recursos. Aunque el Gobierno sostiene que la adhesión será «voluntaria», las cifras anticipan un escenario de desigualdad entre territorios que abre una nueva brecha política entre el Psoe, sus socios parlamentarios y el bloque autonómico del PP.

Durante el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), Montero ha explicado que las regiones podrán escoger entre «permanecer bajo el sistema actual o pasarse al nuevo», que movilizará cerca de 21.000 millones adicionales. Pero la consecuencia práctica es evidente: quien no entre en la reforma percibirá una financiación inferior a la de las comunidades que sí la apliquen.

Más dinero para unos pocos

La arquitectura del nuevo modelo se basa en un incremento del porcentaje de participación autonómica en grandes impuestos como el IRPF y el IVA, además de otras transferencias. Con ello, el Gobierno calcula que en 2027 se repartirían 224.507 millones, frente a los 203.532 millones que recibiría el conjunto de comunidades si siguiera vigente el marco actual.

La diferencia, casi 21.000 millones, sienta la premisa que más irrita a los gobiernos regionales, incluido al socialista Emiliano García Page, muy crítico con la ministra.

En términos absolutos, Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid serían los territorios que más elevarían su financiación, pero la realidad es muy distintoa. En porcentaje, los mayores incrementos recaerían en Murcia (casi un 19%) y Comunidad Valenciana (en torno al 17%), seguidas por Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña, todas ellas por encima del 13%. Madrid rondaría un aumento cercano al 8,5%. Todo esto suponiendo que todos se sumaran al modelo. El mayor beneficio recaería en Cataluña, puesto que Andalucía se adecuaría a la realidad de su infrafinanciación, pero Cataluña recibiría más pese a que es de las más ricas.

Modelo para Cataluña

El Gobierno mantiene que no hay «tratamiento de favor» hacia Cataluña, aunque la bilateralidad reconocida en la reforma y la aplicación del principio de ordinalidad (exigencias de ERC) han encendido los ánimos en el resto de comunidades, incluidas varias gobernadas por el PSOE. Asturias y Castilla-La Mancha han expresado ya objeciones formales, mientras que las regiones del PP denuncian que el modelo llega «cerrado» tras el acuerdo entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras.

Desde Moncloa se ha admitido que el presidente mantuvo dos reuniones privadas con el líder de ERC antes del anuncio, un hecho que refuerza la sensación de un compromiso previo que condiciona toda la negociación multilateral.

El único apoyo explícito al nuevo modelo de financiación de Montero es el de la Generalitat. El resto del mapa autonómico se divide entre la desconfianza, el rechazo frontal o la exigencia de modificaciones sustanciales.

Un proyecto sin votos en el Congreso

Aunque el Gobierno aspira a llevar el anteproyecto al Consejo de Ministros en dos meses y abrir la tramitación parlamentaria antes del verano, el modelo nace sin mayorías aseguradas. Junts ya ha anunciado una enmienda a la totalidad. El BNG tilda la propuesta de «discriminatoria» para Galicia. Compromís la considera insuficiente, e incluso dentro de Sumar existen discrepancias entre las distintas fuerzas que la integran.

El Ejecutivo confiaba en un consenso básico que permitiera avanzar, pero el rechazo simultáneo de comunidades del PP, sectores del PSOE, aliados nacionalistas y parte de su propio socio de coalición anticipa una negociación extremadamente compleja.

Mientras tanto, Montero insiste en que «todas las comunidades ganan» con este nuevo modelo de financiación, pero sobre la mesa queda la advertencia implícita: solo ganarán más quienes acepten la nueva financiación diseñada a medida de Cataluña y pactada inicialmente con ERC.