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Lidl celebra el Día Internacional del Croissant y vende estos cruasanes ¡por 20 cent!

El Día Internacional del Croissant se celebra mañana domingo 30 de enero por lo que si tienes previsto llenar el carrito este sábado, nada como comprar los mejores croissants para tu desayuno y con ello celebrar tan original efeméride. Y si vas a comprar a Lidl estás de enhorabuena ya que podrás comprar sus cruasanes que además tienen un precio realmente bajo.

Los cruasanes de Lidl por 20 céntimos

En los supermercados de Lidl podemos encontrar una amplia variedad de cruasanes, muchos de ellos envasados y que quizás no sean la opción más saludable de este manjar. Sin embargo, tienes también una sección de panadería o de horno donde sí que vas a encontrar cruasanes (prácticamente) recién hechos, que además tienen ahora un precio de oferta por lo que nos van a costar tan sólo 2o céntimos.

En concreto, se trata del cruasán de mantequilla que de hecho, se ha convertido en uno de los más vendidos y mejor valorados de Lidl. Un cruasán que muchos clientes comparan con el tradicional croissant de mantequilla que podemos encontrar en las panaderías y en muchas pastelerías artesanales.

Un croissant que tiene un peso de 57 gramos y que hasta hace poco tenía un precio de 29 céntimos la unidad, pero como te decimos, están ahora de oferta por 20 céntimos y la verdad es que aunque la rebaja es casi mínima, el precio es tan sumamente bajo que no es de extrañar que se agoten nada más ponerse a la venta. De hecho, os recomendamos que vayáis a buscarlos a primera hora de la mañana cuando los encontraréis todavía calientes y con ello, poder degustar mejor todo el sabor de la mantequilla.

El origen del croissant

Que duda cabe que Lidl está arrasando con estos croissants de mantequilla, pero lo cierto es que ya hace siglos que podemos saborear este delicioso manjar de bollería o panadería que al contrario de lo que mucha gente cree, no es de origen francés, sino austriaco. Según los estudiosos, la receta fue creada en 1683 en la capital, Viena.

En ese momento, el imperio otomano, considerado uno de los más fuertes del mundo, quería expandir su dominio en Europa. Pero tuvieron grandes dificultades para entrar en Viena y se cavaron túneles para llegar al centro de la ciudad.

Sin embargo, unos panaderos que se quedaban despiertos preparando el pan descubrieron el plan de los turcos e impidieron su realización. Se ofrecieron muchas recompensas, pero no aceptaron. Para celebrar su victoria contra sus enemigos, crearon un pan de hojaldre en forma de media luna. Así nació el croissant, que recibió el nombre de Kipfel o Viennoiserie.

Más tarde, en 1770, la receta llegó a Francia a través de la austríaca María Antonieta, quien se casó con el rey francés Luis XIV, pero tomó la receta para recordar su tierra natal y pasó a llamarlo croissant.