Economía
MANUAL DEL EMPRENDEDOR

Medidas de ahorro energético

En un contexto tan competitivo como el actual, toda compañía debe reducir los costes al máximo, de forma que pueda obtener un margen lo más elevado posible. Así, existen distintas formas mediante las cuales ahorrar a partir de la reducción de los costes derivados de la energía que se utiliza. Algunos de ellas son las siguientes:

· Reciclar los materiales con los que se trabaja: una política de reciclaje no solamente es positiva en términos de medio ambiente y sostenibilidad, también puede reportar beneficios para la empresa. Por ejemplo, puede reducirse el uso del papel gracias a las nuevas tecnologías o vender aquel mobiliario u otros elementos que se han quedado obsoletos para nuestra actividad.

· Usar motores de alta eficiencia: son motores que consiguen transformar en energía mecánica prácticamente toda la energía eléctrica que generan. Por ese motivo, consumen menos electricidad y también son más fiables que los motores normales

· Climatización: hay que conseguir que el ambiente en el lugar de trabajo sea agradable. Es demasiado normal que, en el local o despacho, las temperaturas sean extremas. Ello provoca, por un lado, incomodidad al empleado, que no puede trabajar a un nivel de máxima eficiencia. Y, por el otro, representan un coste en materia de suministro para la compañía.

· Aislar correctamente los espacios: durante el invierno es importante que las ventanas se mantengan correctamente cerradas y no afecte el frío. De esa forma, se ahorra en calefacción y, en relación con el punto anterior, se gana comodidad en el lugar de trabajo.

· Comprobar que los sistemas de ventilación y calefacción no tienen obstáculos: así, se asegura que se maximiza su uso y eficiencia.

· Sistemas automáticos de control de la iluminación: es la forma de evitar que se mantengan encendidas luces en espacios donde no hay nadie trabajando.

· Aprovechar la luz natural: siempre es más adecuado trabajar con luz natural que artificial. Además, es un ahorro en términos de costes.

· Evitar el exceso de luz: que haya demasiada luz en el puesto de trabajo puede traer consigo problemas como malestar y dolores.

· Utilizar bombillas LED: consumen menos energía y, además, tienen una vida útil más larga que las convencionales.

· Contratar aquella potencia necesaria: hay empresas que contratan una capacidad mucho mayor a la que precisan. Hay que conocer cuáles son las necesidades en términos energéticos y contratar la potencia que sea necesaria, no más, ya que supondrá un sobrecoste que se podría evitar.

· Cerrar los aparatos eléctricos cuando no se están utilizando: hay que apagar todos los aparatos (ordenador, impresora, maquinaria…) cuando no hay nadie utilizándolas. Del mismo modo, al final del día, todo debe quedar apagado.

· Desenchufar los equipos al final del día: los aparatos siguen consumiendo si están enchufados, por mucho que no estén encendidos.

· Escoger los equipos que menos energía consuman: por ejemplo, los ordenadores portátiles consumen menos energía que los fijos y permiten a la persona que los utiliza desplazarse a distintos lugares.

·  Apagar la pantalla del ordenador en los pequeños descansos durante la jornada laboral: es una forma de ahorrar energía y, a la vez, no tener que abrir el equipo otra vez después de haberse apagado.