Ser jefe no es fácil: cómo gestionar las vacaciones de la plantilla sin ganarse enemigos
Los inicios de una compañía siempre son complicados. El emprendedor o grupo que la inicia tiene que hacer frente a los riesgos propios de la inversión y a las dificultades de darse a conocer en el mercado. Si las previsiones se cumplen, con el paso del tiempo, es posible crecer y se precisa contratar personal. Se añade, pues, un nuevo elemento de complejidad: gestionar un equipo.
Si la empresa precisa de estar activa durante todos los días del año, no podrá cerrar y necesitará que alguien esté en ella trabajando. Por lo tanto, habrá que repartir las vacaciones entre personas con circunstancias personales y familiares distintas. A continuación, explicaremos algunas pautas que se recomiendan seguir al respecto.
¿Cómo gestionar las vacaciones de un equipo?
Algunas de las prácticas que pueden ayudar a la hora de planificar las vacaciones de la plantilla son las siguientes:
- Preguntar con antelación sobre las preferencias: cada persona vive circunstancias distintas según si tiene previsto realizar algún tipo de actividad en familia, la disponibilidad de vacaciones de la pareja, la necesidad de cuidar de los hijos… Por ello, es importante recibir con suficiente antelación las necesidades de cada uno para poder configurar un calendario lo más amable posible para cada miembro de la organización.
- Tener en cuenta la antigüedad en la empresa: aquellas personas que llevan más tiempo en la compañía, en caso de coincidencia de preferencias con otros compañeros, tienen una posición predominante en la elección. Se trata de un aspecto socialmente aceptado que no causa ningún tipo de disputa.
- Evitar que recién llegados se queden solos: los imprevistos pueden suceder en cualquier momento y día. Por lo tanto, es importante que haya alguien con experiencia en la empresa que sea capaz de solucionar posibles contingencias y que dé respuesta a determinadas situaciones que pueden ser más complejas.
- Mostrar aspectos positivos de trabajar en agosto: normalmente, las preferencias se concentran en poder realizar las vacaciones durante el mes de agosto. En ese sentido, trabajar en agosto también tiene sus ventajas: el ritmo acostumbra a ser menos frenético, punto que permite tener tiempo para organizar y planificar los siguientes meses con entereza. También, gracias a esa mayor tranquilidad, pueden acabarse aquellas tareas que, aunque menos relevantes, son necesarias de hacer y comportan una cierta pérdida de tiempo.
- Presentar el calendario con suficiente antelación: es importante que los miembros de un equipo sean conocedores de cuáles serán sus días de vacaciones con la máxima anterioridad posible. De esta forma, les es más fácil planificarse y, también, pueden llegar a acuerdos entre ellos para cambiarse los días si así lo consideran.
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