La inflación subyacente continúa su escalada y cierra agosto en el 0,9% anual
La inflación subyacente, que es la que descuenta el impacto de los precios energéticos y de los alimentos no elaborados, continúa su escalada y ha cerrado agosto en una tasa anual del 0,9%. Desde el pasado abril esta variable no ha parado de crecer, una tendencia que también ha registrado el IPC general, alejando el temido fantasma de la deflación.
Según las previsiones del Gobierno, antes de que acabe el año España volverá a tener un IPC anual positivo, frente al -0,1% actual. De hecho, esto ya se ha producido en algunas comunidades autónomas, donde la inflación anual ha salido del terreno negativo. Es el caso de Navarra (0,3%), Asturias (0,1%), Cataluña (0,1%) y País Vasco (0,1%).
Los datos descartan que España esté en una espiral deflacionista. Es la energía la que enmascara la subida de productos básicos, ya que la inflación que elimina el componente energético y los alimentos no elaborados del IPC no ha abandonado las tasas positivas. La mala noticia para los hogares y las empresas es que la bajada de las materias primas no se traslada directamente a sus facturas energéticas, debido al alto componente fiscal.
Así lo reflejan el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ya fueron adelantados parcialmente hace unas semanas. La inflación subyacente ha aumentado dos décimas, situándose en la citada tasa del 0,9%, mientras que el IPC general ha repuntado una décima y está a punto de volver a porcentajes positivos.
Las partidas que más presionan al alza sobre los precios al cierre de agosto son el transporte, debido a que los carburantes bajan menos que hace un año y a la subida del precio de los automóviles tras el fin del plan de subvenciones públicas (PIVE); los servicios relacionados con la vivienda, entre los que destacan los de calefacción, luz y agua; la rúbrica de ocio y cultura, por la subida de los precios de los viajes organizados; y los seguros que experimentan un encarecimiento mayor al contabilizado al cierre de agosto de 2015.
El dato general del IPC enmascara subidas importantes en productos básicos de la cesta de la compra, como por es el caso de las patatas, que se encarecen un 15,4% anual; las frutas frescas, que escalan un 10,3%; o el aceite, cuyo precio se eleva un 6,2%, a pesar de que hay cadenas de supermercados que están vendiendo a pérdidas, por debajo del coste. Además, hay que recordar que el IPC no incluye los precios inmobiliarios, que están creciendo a un ritmo del 3,9% anual. Ni tampoco el de los activos financieros.
Tras publicarse el informe del INE, el secretario de Estado de Economía en funciones, Íñigo Fernández de Mesa, ha recordado que la economía española” sigue ganando competitividad” respecto a los socios europeos, ya que el diferencial de precios respecto a la media de la zona euro es de cinco décimas. Para el número dos de Luis De Guindos, el hecho de que el IPC sea negativo es «un síntoma de que la economía es capaz de crecer sin generar inflación».
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