Gestión de patrimonios ¿Qué es y cómo funciona una SICAV?
Las grandes fortunas contratan a gestores expertos que se encargan de invertir su patrimonio. Dado que sus rentas son altas, también lo es el tipo impositivo que deben de pagar. Por ese motivo, una de sus principales preocupaciones es reducir este importe al máximo.
Hay que diferenciar las prácticas legales de las que no lo son. Simular la residencia en un paraíso fiscal o esconder determinados ingresos, por ejemplo, es una práctica punible. Ahora bien, existe un instrumento legal que permite a aquéllos que disponen de elevadas cantidades de capital pagar un tipo impositivo muy reducido: las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Se trata de una sociedad anónima de inversión colectiva que invierte en distintos instrumentos financieros.
¿Qué requisitos se precisan para abrir una SICAV?
Para poder constituir una SICAV, es preciso cumplir con varios requisitos:
- Capital mínimo de 2,4 millones de euros
- Mínimo de 100 inversionistas
- Constituirse en la forma societaria de Sociedad Anónima
- Tener en cuenta una serie de restricciones a la inversión: No puede invertir más de un 5% en valores de una misma sociedad. El 90% del capital debe invertirse, como mínimo, en sociedades mobiliarias cotizadas en el mercado. Y la misma entidad puede avalar o emitir, como máximo, el 5% de los valores.
- Cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil
¿Qué beneficios permite?
Aquellos inversores que deciden apostar por una SICAV gozan de los siguientes beneficios:
- Bajo tipo impositivo: el Impuesto sobre Sociedades sobre el cual tributan es de solamente un 1%. En otros países, como por ejemplo Luxemburgo, es aún más bajo, apenas supera el 0% (se encuentra al 0,01%). Los beneficios resultantes, eso sí, tributan al mismo tipo que las otras inversiones.
- Diversificación de la inversión: este tipo de sociedades tienen la obligación legal de invertir en un gran número de activos distintos. Gracias a ello, es posible compensar las pérdidas de uno con beneficios de otro.
- Alta liquidez: de una forma similar a las acciones, cuando un inversor quiere desprenderse de sus posiciones en una SICAV, solamente tiene que pedirlo. Además, no es necesario que haya otro que quiera comprarlas, ya que la misma SICAV es la que realiza la compra de las propias acciones.
¿Por qué generan tanta polémica las SICAV?
Desde algunos círculos critican que las SICAV, realmente, tienen la finalidad de permitir a los grandes capitales pagar una cantidad de impuestos mucho menor a la que deberían de hacer frente. La queja principal recae en el hecho que, según los críticos, no funcionan como instrumentos de inversión colectiva, sino individual.
Estas voces alertan que, en realidad, la inmensa mayoría del capital está en manos de una sola persona o familia y que el resto de inversores son “de paja”, es decir, no aportan realmente capital en la sociedad. Por ese motivo, reciben el nombre de “mariachis”.
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