Estatuto de los trabajadores

El Estatuto de los Trabajadores lo avala: si estás de vacaciones y te pones malo ésto es lo que dice la ley

vacaciones malo
Blanca Espada

Las bajas laborales llevan tiempo creciendo en España y ya forman parte de muchas conversaciones, tanto dentro como fuera del trabajo ya que los datos al respecto son claros y evidentes: en poco más de diez años se ha pasado de algo más de tres millones de procesos a cifras que rozan los nueve millones. Y claro, cuando algo así se multiplica, empiezan a aparecer situaciones que antes casi no se planteaban o que simplemente pasaban desapercibidas, tal y como es el caso de que un trabajador esté de vacaciones y de repente, se ponga malo.

El periodo de las vacaciones es algo que todos esperamos durante meses. Y puede que se organice un viaje, que se hagan planes o sin más que no quieras hacer nada. Sin embargo, puede pasar también que estando ya de vacaciones te pongas malo.  No es lo habitual, pero tampoco es raro. Y en ese momento, casi todo el mundo se hace la misma pregunta: ¿estos días ya están perdidos o hay alguna forma de recuperarlos?  Aquí es donde conviene parar un momento, porque la respuesta no depende de la empresa ni de lo que a uno le parezca más justo. Está en la ley. Y además, bastante claro, aunque no todo el mundo lo tenga presente hasta que le toca vivirlo.

Que dice la ley si estás de vacaciones y te pones malo

El punto de partida está en el Estatuto de los Trabajadores. Ahí se recoge que cualquier trabajador tiene derecho, como mínimo, a 30 días naturales de vacaciones al año. Esto es algo básico, pero lo interesante no es solo la cifra, sino el sentido de esas vacaciones. No se trata simplemente de no ir a trabajar. La idea es descansar de verdad, desconectar, recuperar energía. Y eso cambia bastante las cosas cuando entra en juego una baja médica.

Porque claro, una cosa es estar de vacaciones y otra muy distinta estar enfermo. Aunque coincidan en el calendario, no tienen nada que ver. Y la ley lo entiende así. De hecho, lo deja bastante claro: si un trabajador se pone enfermo durante sus vacaciones y tiene una baja médica, esos días no cuentan como vacaciones. Es decir que no se pierden, sino que se quedan pendientes.

Esto no siempre fue tan evidente. Durante años hubo bastante discusión sobre este tema, porque no estaba tan definido. Pero con el tiempo se ha ido aclarando y ahora mismo la interpretación es bastante uniforme. Las vacaciones están para descansar, y si eso no ocurre porque hay una incapacidad temporal, ese derecho no se puede dar por consumido.

Se debe demostrar que está enfermo e informar a la empresa

Ahora bien, aquí viene la parte importante que a veces se pasa por alto. No basta con decir que uno estaba enfermo, sino que para  que ese derecho se mantenga, hay que poder demostrarlo. Y eso pasa por tener una baja médica oficial. Es decir, que sin ese documento, es complicado reclamar nada después.

Además, conviene avisar a la empresa cuanto antes. No hace falta entrar en detalles ni complicar la comunicación, pero sí dejar constancia de que esa situación existe. Más que nada porque luego todo es más fácil de gestionar.

Que pasa con los días de vacaciones perdidos

Y cuando llega el alta médica, es cuando se abre el siguiente paso. Esos días de vacaciones que no se han disfrutado hay que recolocarlos en el calendario. Y aquí, como suele pasar, lo normal es que se llegue a un acuerdo entre ambas partes. A veces se fijan fechas más adelante, o puede que se ajuste según la carga de trabajo. Dependerá de cada caso. Pero si no hay acuerdo, que también puede pasar, existe la posibilidad de acudir a la vía judicial. No es lo habitual, pero está ahí como respaldo.

Otro punto que suele generar dudas es el tiempo que hay para recuperar esos días, ya que se puede pensar que el periodo es indefinido, aunque lo cierto es que no es así si bien la ley es clara al respecto y en concreto, existe un plazo de hasta 18 meses desde el final del año en el que se generaron esas vacaciones. Es decir, hay margen, pero no es infinito. Esto intenta equilibrar las cosas. Por un lado que el trabajador no pierda su derecho, y por el otro que la empresa también pueda organizarse sin acumular días sin fecha.

Al final, lo importante es quedarse con la idea principal, y que es que si te pones enfermo durante las vacaciones, no las pierdes sino que pueden ser días que a la larga vas a recuperar. De este modo, puede fastidiar en ese momento, porque el descanso no sale como esperabas, pero al menos esos días no desaparecen, sino que los vas a disfrutar después. Y teniendo en cuenta lo que cuesta muchas veces desconectar del trabajo, no es poca cosa.

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