El economista Niño Becerra tiene cada vez menos dudas: la edad de jubilación en España será a los 70 años
La edad de jubilación no ha dejado de retrasarse y pronto llegará a los 70 años
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El debate sobre las pensiones nunca parece desaparecer del todo, pero hay momentos en los que vuelve con más fuerza. Ahora mismo está ocurriendo algo así, pero no tanto por una medida concreta, sino por cómo empieza a hablarse del futuro. Ya no se discute sólo si el sistema será sostenible o no, sino hasta qué edad será necesario seguir trabajando para mantenerlo ya que de cara a 2027 la edad de jubilación crece a los 67 años para quienes no tengan cotizado lo mínimo que se exige y muchos expertos creen que irá a más hasta llegar incluso a los 70 años.
En concreto, las palabras de Santiago Niño Becerra han vuelto a poner el foco en una idea que hace unos años sonaba lejana y ahora empieza a repetirse con más frecuencia. No es que haya una decisión tomada, pero sí una dirección que muchos expertos consideran cada vez más probable. Lo que cambia no es sólo la cifra, sino la forma de plantearlo. Hablar de jubilarse a los 70 años ya no aparece como una exageración, sino como un escenario posible dentro de unas décadas. Y eso, aunque esté lejos en el tiempo, obliga a replantear muchas cosas.
La edad de jubilación en España será a los 70 años
Durante su intervención en el programa La Ventana, en la Cadena SER, Niño Becerra no se anduvo demasiado por las ramas. Explicó que la idea de fijar la jubilación en los 70 años ya está sobre la mesa en distintos países europeos, aunque no como algo inmediato.
De hecho, situó ese horizonte en fechas como 2062 o incluso más adelante, pero dejó claro que el año concreto no es lo importante. Lo relevante es que esa posibilidad se está estudiando y debatiendo con normalidad en determinados ámbitos. Ese matiz es clave ya que no se trata de una previsión cerrada, sino de una tendencia que empieza a tomar forma. Y cuando ese tipo de ideas pasan de ser hipotéticas a discutirse en serio, suelen acabar influyendo en las decisiones que se toman con el tiempo.
Vivimos más y eso cambia todo
Detrás de este planteamiento hay una realidad bastante evidente y es que la población envejece. Se vive más años y, en muchos casos, con mejor calidad de vida. Eso, que en sí mismo es una buena noticia, tiene un impacto directo en el sistema de pensiones.
Durante la conversación, Carles Francino lo resumió de forma bastante clara. Más años de vida significan más tiempo cobrando una pensión, y eso obliga a sostener un gasto mayor durante más tiempo. El equilibrio entre lo que entra y lo que sale empieza a tensarse. Ahí es donde aparece el problema ya que si hay menos trabajadores por cada jubilado, el sistema necesita ajustes. Y uno de los que más se repite en los análisis es, precisamente, retrasar la edad de retiro. No es la única solución, pero sí una de las que más se está considerando.
El modelo puede cambiar con más ahorro y menos dependencia
Niño Becerra también apuntó a otro cambio que ya se está discutiendo en varios países. La idea de introducir fórmulas de ahorro voluntario que complementen la pensión pública. Es decir, que cada trabajador tenga un margen para generar ingresos adicionales de cara a su jubilación.
Puso como ejemplo Alemania y mencionó el modelo sueco, que combina distintas vías para repartir el peso del sistema. No significa eliminar las pensiones públicas, sino apoyarlas con otros mecanismos. Esto, sin embargo, abre otro debate ya que no todo el mundo tiene la misma capacidad para ahorrar, y trasladar parte de la responsabilidad al individuo plantea dudas. Aun así, es una de las líneas que más se repiten cuando se habla de futuro.
La gran pregunta que lo cambia todo
En medio de ese análisis, el economista lanzó una cuestión que va más allá de los números. Algo que, en realidad, resume todo el debate en una sola idea. Si se fija la jubilación en los 70 años, ¿la mayoría de la población llegará en condiciones adecuadas a esa edad? No es una pregunta menor, porque no todos los trabajos son iguales ni todas las personas envejecen de la misma manera. Alargar la vida laboral puede ser viable en algunos casos, pero mucho más complicado en otros.
Al final, todo esto va más allá de cifras o previsiones. Hablar de jubilación es hablar de cómo se organiza la vida, de cuánto tiempo se trabaja y de cuánto se disfruta después. Por eso, como señalaba el propio Niño Becerra, es un tema profundamente político. No sólo por las decisiones que implica, sino por lo que representa para millones de personas. Puede que la jubilación a los 70 no llegue mañana, pero el simple hecho de que ya se esté discutiendo con cierta normalidad indica que el modelo actual está cambiando. Y que ese cambio, poco a poco, empieza a asumirse.