El candidato de Trump para la Fed tambalea por una riqueza oculta y vínculos familiares con Estée Lauder
Este martes 21 de abril se celebra la primera audiencia de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal
Este martes 21 de abril se celebra la primera audiencia prevista por el Comité Bancario del Senado de EEUU sobre el nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal.
Lejos de ser una mera formalidad, su candidatura esconde muchos fallos que, de no resolverse, podrían hacer su mandato muy corto o incluso conflictivo.
En esta ocasión, podría complicarse la situación dado que el comité está dividido entre republicanos y demócratas enfrentados por el candidato.
Trump podría hundir la Fed
Thom Tillis se ha comprometido a bloquear cualquier designación de la Fed hasta que la investigación del Departamento de Justicia sobre el testimonio del actual presidente, Jerome Powell, en relación con la renovación de la sede del organismo haya concluido de forma definitiva sin que se presenten cargos.
Incluso si se adoptaran medidas extraordinarias para intentar eludir el respaldo del comité, otros republicanos podrían unirse a Tillis para bloquear el nombramiento como protesta ante la preocupación de que el presidente Trump esté socavando la independencia de la Fed.
La comparecencia de Kevin Warsh ante el Senado marca el inicio de una de las decisiones económicas más importantes del momento: quién va a dirigir la Reserva Federal en un contexto de inflación persistente, tensiones geopolíticas y presión política sin precedentes.
Su nombramiento por Donald Trump no solo abre un debate sobre política monetaria y sobre la independencia del banco central. También abre el debate público, resultado del patrimonio de Wash y el de su mujer, Jane Lauder, nieta de la fundadora de la multinacional cosmética Estée Lauder.
En este sentido, Warsh cuenta con un patrimonio de entre 100 y 200 millones de dólares, que sumado al de su mujer, incluirían varios millones de dólares más. Con esa fortuna se convertiría en el presidente más rico de la Reserva Federal.
Manuel Pinto, analista de mercados, da por hecho que el magnate iniciará su presidencia a partir de mayo, aunque todo depende de la resolución sobre la acusación que recae sobre Jerome Powell por el sobre coste de la reforma del edificio de la Fed.
Warsh y su historial con la inflación
Sobre Warsh, el analista señala que lleva años criticando a la FED y defendiendo cambios profundos como la extensión del balance de la Reserva Federal.
En teoría, esto endurecería las condiciones financieras y permitiría bajar los tipos a corto plazo. Pero, en la práctica, podría provocar justo lo contrario y subir hipotecas, encarecer la deuda pública y desestabilizar mercados.
Es decir, su estrategia podría parecer coherente en el papel, pero es difícil de implementar sin efectos secundarios importantes.
Además, según Warsh la inteligencia artificial impulsará la productividad lo suficiente como para reducir la inflación en el futuro, permitiendo así bajar los tipos de interés de manera progresiva.
Esta visión recuerda a la estrategia de Alan Greenspan en los años 90, cuando confió en el boom tecnológico. Sin embargo, el contexto actual es muy distinto. Entonces, la inflación estaba controlada; hoy lleva años por encima del objetivo.
Además, factores como guerras, desglobalización y aranceles presionan los precios al alza.
Por eso, muchos dentro de la propia Fed dudan. Incluso figuras como Janet Yellen consideran poco probable que Warsh llegue a la presidencia. El magnate ni tiene el capital político ni la credibilidad acumulada que tenía Greenspan cuando tomó decisiones similares.
Además, Trump quiere recortes de tipos rápidos y agresivos y Warsh, aunque más flexible recientemente, tiene un historial de “halcón” contra la inflación.
Esto lo coloca en una posición incómoda ya que si cede a la presión política, puede dañar la credibilidad de la Fed. Pero, si se resiste, “puede enfrentarse directamente a Trump”, añade Pinto.
¿Convencerá a la Fed?
La historia de la Reserva Federal demuestra que este equilibrio es delicado. La independencia del banco central es clave para controlar la inflación, pero también es frágil cuando el poder político interviene.
Para los expertos, Warsh representa un intento de cambio profundo en la Fed, pero llega en el peor momento posible para experimentarlo y más si tenemos en cuenta que la propia IA (en la cual apoya parte de su discurso) en lugar de reducir precios está impulsando inversión, consumo y demanda energética, lo que puede aumentar la inflación a corto plazo.
Sin duda, lo que Warsh diga en su audiencia será clave. Más que confirmar sus ideas, el mercado y los senadores observarán si ha ajustado su discurso a la realidad actual. Y es que su ‘revolución’ encuentra más resistencia que apoyo.
Su éxito dependerá según Pinto de su capacidad para convencer a otros miembros de la Fed, su independencia frente a Trump y su flexibilidad para adaptar sus ideas si los datos no las respaldan.
Si falla en alguno de estos puntos, su mandato podría no hacerse efectivo. Si acierta, los analistas apuntan a una redefinición de la política monetaria en la era de la inteligencia artificial.