La nueva bicicleta eléctrica de Decathlon pesa menos de 12 kilogramos y nadie diría que es eléctrica
Una bicicleta de bajo peso, eléctrica pero con un precio bastante elevado
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Las bicicletas eléctricas han ido cambiando poco a poco, aunque muchas veces ni nos demos cuenta. Hace unos años era fácil reconocerla ya que eran más pesadas, con la batería a la vista y un diseño que se alejaba bastante de una bici de carretera normal. Pero ahora eso ya no es tan evidente y de hecho, hay modelos como este que ahora te presentamos de Decathlon que, si no te lo dicen, pasan completamente desapercibidos.
Se trata de un lanzamiento dentro de la marca propia de Decathlon Van Rysel que a simple vista parece una bicicleta de carretera más, sin nada que llame especialmente la atención. No hay elementos que sobresalgan ni detalles que delaten que lleva asistencia eléctrica. Todo está bastante integrado y el conjunto resulta mucho más limpio de lo que era habitual hasta ahora. Además, hay un detalle que cambia bastante la percepción desde el principio: y es el peso por debajo de los 12 kilos, algo que en una bicicleta eléctrica no es lo normal. Y eso se nota, no sólo cuando pedaleas, también cuando la tienes que mover o subir a casa o cargarla en el coche. Esa ligereza es, probablemente, lo que más acerca esta bici a una sensación real de carretera.
La nueva bicicleta eléctrica de Decathlon pesa menos de 12 kilogramos y nadie diría que es eléctrica
Esta nueva bici eléctrica que podemos encontrar en Decathlon está dando mucho que hablar ya que debido a su diseño y características no parece para nada un modelo eléctrico. Durante años, muchos ciclistas descartaban este tipo de bicis simplemente por cómo se veían. Eran demasiado evidentes y rompían con la estética habitual. Pero en este caso, eso cambia bastante. La batería va integrada en el cuadro y el motor queda en la rueda trasera, sin destacar ni ocupar espacio visual. Si la ves apoyada en una pared o en mitad de una ruta, lo normal es pensar que es una bici convencional. Y eso, para quien busca algo discreto, pesa más de lo que parece.
Esa integración también tiene una parte práctica. Al no haber elementos añadidos ni piezas externas, el conjunto queda más equilibrado y la bici responde de forma más natural cuando empiezas a rodar en serio. No es algo que se note en los primeros metros, pero sí cuando acumulas kilómetros o afrontas recorridos más largos.

El peso marca la diferencia desde el primer momento
El hecho de quedarse por debajo de los 12 kilos no es un detalle menor. La mayoría de bicicletas eléctricas se mueven en cifras bastante más altas, lo que condiciona mucho su uso. Aquí, en cambio, la ligereza cambia la forma en la que se siente la bici desde el primer momento.
Gran parte de ese resultado tiene que ver con los materiales. El carbono está presente en el cuadro, pero también en otros componentes importantes como las ruedas, el manillar o la tija del sillín. No es algo que se haya elegido por estética, sino por una cuestión clara de rendimiento y peso. A eso se suma el sistema eléctrico, que también está pensado para no penalizar. El motor Mahle X20 es compacto y queda integrado en la rueda trasera. Ofrece un par de 60 Nm, suficiente para ayudar en subidas o momentos más exigentes, pero sin dar una sensación artificial. La idea no es que la bici empuje constantemente, sino que acompañe cuando hace falta.
Autonomía suficiente para salidas largas
La batería, integrada dentro del cuadro, tiene una capacidad de 350 Wh. Sobre el papel, esto se traduce en una autonomía que puede alcanzar los 150 kilómetros, aunque en la práctica dependerá del tipo de recorrido, del peso del ciclista y del nivel de asistencia utilizado. Para quienes buscan rutas más largas o simplemente no quieren preocuparse por la carga, existe un extensor adicional. Se coloca en el hueco del portabidón y permite aumentar la autonomía hasta unos 200 kilómetros. No es imprescindible para todo el mundo, pero sí útil para salidas más exigentes.
El tiempo de carga completa ronda las tres horas, una cifra que entra dentro de lo habitual. No es especialmente rápido, pero tampoco supone un problema si se usa con cierta planificación.
Componentes pensados para rodar en serio
Más allá del sistema eléctrico, hay otro punto que deja claro a qué tipo de bici estamos ante: los componentes. La transmisión Shimano Ultegra Di2 de 12 velocidades no es precisamente básica. Se trata de un grupo electrónico que ofrece cambios rápidos y muy precisos, algo que se nota sobre todo en recorridos largos o con desnivel. A ello se suman los frenos de disco hidráulicos, que mejoran el control y la seguridad en todo tipo de condiciones, y unos neumáticos de 32 mm que buscan un equilibrio entre rendimiento y comodidad. No es una bici pensada para paseos ocasionales, sino para salir, rodar y hacer kilómetros.
En conjunto, el enfoque es bastante claro. No es una bicicleta para iniciarse, sino para usuarios que ya están acostumbrados a montar en carretera y que buscan un apoyo extra en determinados momentos sin cambiar por completo la experiencia.
Un precio que no es para todos los bolsillos
Y por último tenemos que hablar del precio ya que es de 5.500 euros, de modo que deja bastante claro el tipo de producto del que se trata. No es una bicicleta eléctrica de acceso ni una opción pensada para moverse por ciudad. Se sitúa en un segmento más alto, tanto por componentes como por planteamiento. Está dirigida a ciclistas que quieren seguir pedaleando como siempre, pero con una ayuda puntual cuando el recorrido se complica o cuando las piernas no responden igual. No sustituye al esfuerzo, pero sí lo acompaña.
Al final, este modelo refleja bastante bien hacia dónde está evolucionando el mercado. Bicicletas eléctricas cada vez más ligeras, más discretas y mejor integradas, en las que la asistencia pasa a un segundo plano y lo importante vuelve a ser la sensación sobre la bici.