Colau da la puntilla a los hoteles del centro de Barcelona para fomentar el “decrecimiento económico”
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado, con el apoyo de ERC, una norma que prohíbe abrir hoteles en el centro de la ciudad condal, en el marco del Plan Especial de Urbanismo de Alojamientos Turísticos (PEUAT). El consistorio liderado por Ada Colau pone así coto a los hoteles dentro de la almendra y concentra las nuevas empresas de alojamiento en la periferia.
El pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha dado luz verde al Plan Especial de Urbanismo de Alojamientos Turísticos (PEUAT) con el que pretende hacer “compatibles los alojamientos turísticos de la ciudad con un modelo urbano sostenible”. El PEUAT divide la ciudad condal en cuatro zonas y relega el alojamiento a las periferias de Barcelona. Un decrecimiento turístico del centro urbano que lleva planeando Colau desde que tomó la vara de mando, ahora, con el apoyo de los republicanos, ha conseguido aprobar el PEUAT y relegar los alojamientos turísticos al extrarradio barcelonés.
No se podrán abrir nuevos hoteles en el centro aunque los existentes cierren sus puertas. En la zona 2 se mantendrá el número de establecimientos, aunque cuando una empresa cese su actividad se podrá abrir un nuevo negocio de similares plazas. Por último, las nuevas empresas hoteleras tendrán que conformarse con la periferia de Barcelona.
El PAUAT ha sido aprobado con el apoyo de ERC, así como con la abstención de la CUP, se han mostrado en contra de la medida CIU, Ciutadans y el PP. Janet Sanz, teniente alcalde de Ecología, ha calificado este nuevo plan como un “instrumento imprescindible para una ciudad para vivir”. Por su parte, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha denunciado que el gobierno de Colau está “criminalizando” el sector turístico de Barcelona, y cree que se está apostando por el turismo de «borrachera» en lugar de buscar el de «calidad».
Esta obsesión por el “decrecimiento económico” es compartida con la CUP y se basa en un concepto que fue creado en los años setenta del siglo pasado por el matemático rumano Nicholas Georgescu-Rogen. Se trata de una corriente de pensamiento que tiene como idea principal el disminuir “de forma controlada y progresiva la producción”, con el objetivo de “equilibrar” la relación entre los seres humanos y la naturaleza. La única forma de hacerlo es a través de la coacción y el control total por parte del Estado de la vida de los ciudadanos, la pesadilla orwelliana en estado puro.
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