La Coca-Cola sigue intocable a pesar del veto de la restauración a las bebidas azucaradas
El pacto firmado con el Ministerio de Sanidad el pasado mes de enero, el «Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2020” de AECOSAN, ha llevado a numerosas compañías del sector de la restauración a retirar los refrescos azucarados de su carta de restaurante. El veto al azúcar liderado por compañías como McDonald’s o VIPS ha alcanzado a bebidas como la Fanta o el Aquarius, pero sin embargo, no ha afectado al refresco más consumido en nuestro país, la Coca-Cola.
Desde el grupo VIPS han retirado la Fanta normal, ofreciendo únicamente su variedad Zero, y la cadena de comida rápida McDonald’s ya ha retirado las variedades de Fanta y Aquarius con azúcar, y actualmente solo presentan dos bebidas con alto contenido en glucosa, Coca-Cola y Lipton. De este modo, la bebida gaseosa americana permanece imbatible ante las numerosas iniciativas y planes llevados a cabo por el sector de la restauración para promover un estilo de vida más sano y saludable.
A pesar de que Coca-Cola es el único refresco que permanece ‘intocable’ en la lucha contra el azúcar, es una de las bebidas que mayor contenido en azúcar presentan del mercado. Solamente una Coca-Cola contiene 53 gramos de azúcar, cantidad que supone casi el doble de glucosa que se puede encontrar en una Fanta o en un Aquarius, según los datos recogidos por la página web Sinazucar.org que pretende mostrar mediante imágenes la cantidad de azúcar libre que tienen muchos de los alimentos y bebidas que consumimos frecuentemente.
Desde la cadena de restaurantes VIPS en declaraciones a OKDIARIO destacan que «no está previsto que la decisión se extienda a otras bebidas que se sirven en los restaurantes de la marca». Por su parte, fuentes de McDonald’s destacan que Coca-Cola Company y la popular cadena de hamburguesas han sido partners durante muchos años por lo que no es previsible que se extienda el veto a esta bebida.
Guerra al azúcar
Esta lucha contra las bebidas azucaradas comenzó en 2017 cuando el Govern de Cataluña aprobó un impuesto que gravaba al consumo de determinadas bebidas por los efectos que tienen en la salud de la población. La norma aprobada establecía dos tipos de tributos. En primer lugar, uno de 0,08 euros por litro a los refrescos que contenían entre cinco y ocho gramos de azúcar por cada 100 mililitros, como es el caso de la Fanta y el Aquarius. Y en segundo lugar, un impuesto mayor de 0,12 euros por litro a aquellos refrescos que contuvieran más de ocho gramos de azúcar por cada 100 mililitros, medida que afectaría directamente a la Coca-Cola.
Sin embargo, este mismo jueves el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha anulado este impuesto, aprobando el recurso interpuesto por diversas asociaciones de distribución, supermercados, comercio y restauración. El Tribunal alega que existe falta de justificación y precipitación en la tramitación del reglamento del impuesto.
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