Los chatbots serán fundamentales para el desarrollo del Big Data
En la actualidad hay más de 8.000 millones de dispositivos conectados en el mundo, cifra que ascenderá hasta los 20.000 millones en tan solo dos años, según datos aportados por Gartner. Smartphones, tablets, ordenadores, GPS, relojes o televisiones inteligentes, que conectados generan una cantidad insospechada de datos.
Como consecuencia, se cree que en 2025 la generación de datos ascenderá a 163 zettabytes, según un estudio realizado por la consultora IDC. La necesidad de análisis y recolección masiva de datos dio lugar hace unos años al Big Data y para su desarrollo los expertos consultados por OKDIARIO afirman que vendrá de la mano de los chatbox.
Hasta el momento, las empresas obtenían información de los consumidores a través de su comportamiento en entornos digitales como apps móviles o las propias webs (clics, tiempo de permanencia, búsquedas, compras…). Sin embargo, los chatbots permiten al Big Data ir un paso más allá ya que las conversaciones con bots son más personales que navegar por Internet. Gracias a ello, las compañías que lo utilicen podrán acceder a datos del consumidor a los que antes no podía llegar.
Además, generalmente los chatbots nacen a partir de un análisis previo de las interacciones más frecuentes de clientes a través de otros canales. El fin de este análisis no es otro que el de priorizar qué debe ser capaz de hacer el chatbot en una fase inicial, y que además sirva de punto de partida para programar las respuestas que proporcionaría el chatbot.
Es por eso que la relación entre Big Data y chatbots es directa ya que la información recabada en las conversaciones genera un valor adicional a las empresas, que pueden analizar el comportamiento de sus clientes de una forma mucho más efectiva pues el procedimiento seguido por los bots cumple en todo momento con las tres uves 3 del Big Data: volumen, velocidad y variedad.
En primer lugar, los asistentes conversacionales son capaces de manejar grandes cantidades de solicitudes a la vez (volumen), recopilar una gran variedad de información (variedad) y, por último, administrar y clasificar la información en menos tiempo que el ser humano (velocidad).
Sin embargo, el poder del Big Data reside en el análisis. Para Ángel Hernández, socio director de Chatbot Chocolate, “cuando una empresa implementa un bot conoce que será necesario llevar a cabo mejoras continuas tras el lanzamiento en base al análisis de las conversaciones…
Pero, además, son esas conversaciones generadas a través de un chatbot las que permitirán a las compañías estructurar una estrategia de Business Intelligence con la que ofrecer al usuario un servicio cada vez más completo y personalizado, se dispone de data estructurada para poder ser analizada y contemplada en otros procesos”.
Además, los datos recabados no solo tienen porqué introducirse en el bot, sino que también pueden reutilizarse en otros entornos, como la página web o redes sociales, para la elaboración de mensajes apropiados o por otros departamentos de una misma compañía.
Temas:
- Big Data
Lo último en Economía
-
El petróleo se encarece un 10% en sólo un día por Irán y anticipa una gran escalada en los mercados este lunes
-
Ultimátum de la UE a España para solucionar los problemas de la ley hipotecaria
-
España se juega 5.170 millones de euros al año de petróleo y gas en el cierre del Estrecho de Ormuz
-
Dos buques sufren un ataque de un misil en el Estrecho de Ormuz tras el cierre impuesto por Irán
-
Cataluña culpa a Renfe de los retrasos de Rodalies justo antes del traspaso de competencias
Últimas noticias
-
Felio Bauzá: «El fervor de Mallorca al Crist de la Sang surgió hace 500 años y sigue plenamente vigente»
-
Adrián, el artista callejero que lucha por seguir brillando en Palma: “Ojalá nunca me vea obligado a bajar el telón”
-
Las brutales amenazas de siete narcos de Menorca a sus clientes morosos: «Te dejo inconsciente en un descampado»
-
El mensaje de un mallorquín atrapado en Bangkok por la guerra de Irán: «Si no llego a equivocarme de vuelo…»
-
Denuncian un «parking de los horrores» en Palma repleto de yonquis, jeringuillas, excrementos y sangre