Economía
COYUNTURA ECONÓMICA

Calviño intenta paliar los daños de la vuelta a las ‘reglas fiscales UE’ que incumple desde la pandemia

Calviño intenta paliar los daños de la vuelta a 'las reglas fiscales UE'

Sánchez disparó el déficit de 2022 en 5.000 millones por el repunte del gasto público en ‘chequevotos’

La vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, intenta por todos los medios paliar los daños de la vuelta a las reglas fiscales de la UE que incumple desde la pandemia. Dichas reglas volverán a entrar en vigor el próximo año tras ser suspendidas con motivo del Covid y después de la crisis energética y de suministros, que aceleraron gravemente la inflación. Ambos acontecimientos dispararon el gasto público de los gobiernos, pero especialmente el de España, que ha aprovechado las circunstancias para aumentar las ayudas y subvenciones de todo tipo con claros motivos electorales.

La discusión sobre el nuevo marco de reglas fiscales europeas tiene lugar entre hoy y mañana en el Ecofín que se celebra en Santiago de Compostela y que dirige Calviño con motivo de la Presidencia española de la UE, que culminará en diciembre. La intención de la vicepresidenta es que la reinstauración de las reglas fiscales sea flexible y se acomode a la situación particular de cada uno de los países.

El asunto es crucial para el Gobierno de Sánchez, que incumple gravemente desde la pandemia los objetivos fijados en su momento por la Unión Europea: un déficit público del 3% del PIB y una deuda pública que alcance como máximo el 60% del PIB. Incumplir estas metas, una vez que vuelvan a entrar en vigor, supondría que España estaría sometida al procedimiento de déficit excesivo, tendría que presentar un plan creíble de consolidación presupuestaria para reconducir ambos desequilibrios y así evitar las sanciones monetarias previstas en el Tratado de la UE.

El objetivo de las reuniones de hoy y mañana en el Ecofín, según ha señalado Calviño esta mañana, es tener «cuanto antes un nuevo marco de reglas fiscales que permita disponer a los países de sendas estables y graduales de reducción de la deuda pública que garanticen la estabilidad fiscal y financiera a largo plazo y al mismo tiempo dejen un espacio claro para las inversiones». En la jerga comunitaria, esto significa que se tenga en cuenta la situación de  cada estado de cara a llegar a los objetivos fijados.

España junto a Francia son los países de la UE que cerraron 2022 con un déficit público más alto, solo superados por Italia. En lo que respecta al ratio de deuda pública, la española es la que ha experimentado un mayor incremento en toda Europa en el periodo 2019-2022 -desde el inicio de la pandemia-, 5,2 puntos respecto al incremento medio de los estados de la UE 27, y cuatro puntos en relación al área del euro.

El descuadre de las cuentas públicas

Según los datos actualizados por Eurostat -el organismo estadístico de la UE-, el déficit público de España alcanzó 2022 un 4,8% del PIB -el primer país europeo por detrás de Italia-, y la deuda pública se situó en el 113%, donde sigue anclada desde entonces. Para este año el Gobierno actualmente en funciones prevé que el desequilibrio presupuestario se contraiga hasta el 3,9%, pero todos los organismos internacionales y servicios de estudios de España estiman que superará ampliamente el 4%. Este nivel complica extraordinariamente poder llegar al 3% de déficit en 2024, que es el compromiso del Ejecutivo.

Pedro Sánchez.

La labor de Calviño, junto a la de otros países como Italia -con problemas fiscales notables-, es importante ante la expectativa de que Sánchez pueda ser investido de nuevo presidente del Gobierno con los votos de sus aliados actuales, más el respaldo inédito de Junts per Catalunya, el partido que lidera el prófugo Puigdemont: las demandas de gasto se van a multiplicar. Entre otras, está la exigencia de condonación de la deuda que Cataluña mantiene con el Fondo de Liquidez Autonómica, que en caso de aceptarse, supondría un grave quebranto para las arcas públicas, pues asciende a 72.000 millones.

El descuadre de las cuentas públicas españolas se produce a pesar de que Sánchez se ha negado sistemáticamente a deflactar la tarifa del IRPF, que le ha proporcionado ingentes ingresos extra que no ha aprovechado para reducir el déficit público y se han utilizado básicamente para aumentar el gasto, la mayor parte de él persiguiendo motivos electoralistas.

El Banco de España, por su parte, ha advertido repetidamente al Gobierno de que debe presentar cuanto antes un plan creíble de consolidación fiscal, así como ir retirando las ayudas que ha concedido para paliar la subida de la inflación en diversos sectores de la actividad económica.

Un Ecofin de trámite

La ministra Calviño ha admitido que, como se trata de un Ecofin informal, no habrá ningún texto sobre la mesa para negociar el procedimiento para poner en marcha las nuevas reglas fiscales, sino que se hará una presentación en la que la propia vicepresidenta compartirá con los ministros de Economía y Hacienda europeos el trabajo técnico que se ha desarrollado durante estos meses.

«Durante todo el verano los equipos han estado trabajando y han avanzado significativamente encerrando algunas de las partes de los textos», ha asegurado la responsable económica del Gobierno en funciones. La aproximación que se hará sobre el tema estos días en Santiago de Compostela será un punto de información sobre el estado de situación y tener un intercambio informal de puntos de vista entre los ministros, que es lo que se corresponde con este tipo de reuniones informales.

En el Consejo de Santiago de Compostela tampoco se tratará el asunto de la presidencia del Banco Europeo de Inversiones, cargo para el que se postula Calviño y para el que afronta una dura competencia.