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Argentina, ¡estoy orgullosa de vos!

"Javier Milei propuso un discurso abierto, técnico, pragmático y determinante"

Javier en rueda de prensa.
Javier Milei presidente electo de Argentina (Foto: EFE).

Prefiero decir una verdad incómoda antes que una mentira confortable”. Javier Milei.

La construcción imaginaria de una economía de mercado pura o sin trabas supone que existe la división del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción y que por consiguiente hay un mercado para el intercambio de bienes y servicios. Se supone por ende que el funcionamiento del mercado no es impedido por factores institucionales.

Se supone a su vez que el gobierno, es el aparato social de compulsión y coerción, que se interesa por la preservación de las operaciones del sistema de mercado, y que se abstiene de obstaculizar su funcionamiento y lo protege contra infracciones de terceros. El mercado es libre, no hay interferencia de factores ajenos al propio mercado, con los precios, tasas de salarios y tasas de interés. A partir de estos supuestos la economía trata de dilucidar el funcionamiento de una economía de mercado pura. Sólo en una fase posterior, después de haber agotado todo lo que se puede aprender desde el estudio de esta construcción imaginaria, nos volcamos al estudio de los diversos problemas planteados por la interferencia con el mercado por parte de los gobiernos y otras agencias que emplean coerción y compulsión.

Lo que en teoría explica el buen juicio del respeto a la libertad, fracasa al ostentar el poder el Estado, siendo el Poder la antítesis y la degeneración del propio mercado en libertad. Por este motivo y no otro, las teorías sobre la planificación han fracaso e incluso el intervencionismo de Keynes fue necesario para poder enmendar una atrofia de mercado, pero las teorías de Hayek, basadas en el libre mercado, eran, son y serán bajo mi punto de vista, necesarias para poder construir un sistema de orden económico y social de futuro. No en vano, Margaret Thatcher, la gran “dama de hierro” dijo en su toma de posesión: “haremos lo que debamos de hacer”. Es decir, liderar la sociedad con determinación hacia un ‘shock’ de cambio que hundió en su día a UK en una severa recesión antes del mayor crecimiento de su historia reciente.

Javier Milei, así arrancaba su discurso inaugural en su toma de posesión como presidente de mi amada república Argentina, en lo que para mí es el discurso más desafiante, racional y motivador del siglo XXI. En un mundo falto de liderazgo, Javier Milei propuso un discurso abierto, técnico, pragmático y determinante. No se presenció ni sintió nada igual desde la propia Thatcher. Y es que el shock económico que necesita Argentina tiene que liderarse de forma obligada desde la verdad, la honestidad, el respeto a la propiedad privada y la plena convicción sobre unas ideas que deberá defender, cuando los cambios que necesita Argentina se apliquen. Seguro que los estatistas tratarán de contaminar los resultados de corto plazo bajo argumentos populistas temerosos como que el éxito de la libertad vaya a ser el origen de una revolución liberal que terminará con los privilegios de unos pocos. Y claro, muchos se ponen las manos a la cabeza cuando se dicen cosas como recortar ministerios, reducir un 15% el déficit fiscal recortando el tamaño del Estado o lo más “gore”: ¡cerrar el banco central! Pero la lógica de Mr. Milei está en la historia.

Tras la época de Nixon y una vez implementado el libre mercado a través del magnífico volumen «camino de servidumbre» de Hayek, Reagan y Thatcher, las dos almas gemelas de los ‘90 aplicaron el libre mercado para salir de una grave crisis económica, y lograron el crecimiento más espectacular que el mundo ha conocido. Sin embargo, tras la llegada de Bill Clinton al poder, degeneró el sistema de libre mercado al dar el poder económico al mercado especulativo a través de los bancos centrales y una vez más, el pesadito del intervencionismo.

1.994 es la fecha en la que USA rescata a México con el propósito de dar buena imagen al mundo y obviamente de evitar una inmigración masiva de México a los estados del Sur de los EEUU. El rescate significó un punto de inflexión, puesto que México pudo renacer y pagar sus deudas, eso sí, sentando un gran precedente: ¡el rescate por parte del Estado a un país!, pero con la intención de proteger el capital privado, en forma de fondos de inversión.

No entraré en detalle acerca de estos acontecimientos históricos, pero de 1.994 pasamos a 1.998 y el rescate al famoso LTCM, pasando por 1.997 entre tanto y el rescate al sudeste asiático. La crisis asiática que en parte provocó la quiebra del banco Baring, expresó claramente el gran problema que vive el capitalismo y la globalización. En 1.997, el gran fondo soberano de California, que gestionaba más de 100.000 millones de USD, tuvo que afrontar un reembolso masivo de sus inversores, en gran medida inversores particulares, puesto que la volatilidad, es decir las caídas que sufría el extracto en sus cuentas corrientes, les hacían entrar en pánico. Estos reembolsos exigen a los gestores a deshacer posiciones y ello provoca una espiral de ventas que se traduce en un incremento en el coste de financiación del país (parecido a lo que vivimos en España en 2011-2013) y una tasa de paro masiva. El riesgo subyace en la propia estructura de mercado y en la falta de liderazgo político. El temor vivido en la crisis asiática de 1.997, la crisis de los bonos rusos y la quiebra del LTCM en 1.998, el estallido de la burbuja .com y los atentados del 11 de septiembre, han marcado un camino de intervencionismo muy peligroso para nuestras economías.

Así pues, la Argentina ha vivido 4 décadas de deterioro convirtiendo la nación más rica del mundo, en una de las más pobres bajo el amparo y el pretexto de la justicia social y del progresismo intervencionista, que en definitiva se ha transformado en la fuga de talento, de inversiones y capitales necesarios para mantener la prosperidad de toda economía. El Kirchnerismo además, ha demostrado que la problemática de perpetuarse en el poder a través de crear dependencia de papá Estado, crea miseria en un círculo vicioso que se retroalimenta a sí mismo. Al final, para alejarse de la atrofia del poder, se necesita una honestidad férrea y unas normas que eviten la perpetuidad en dicho poder y fomente la alternancia. Está claro que el liderazgo escasea en nuestra sociedad y en nuestra era, pero un líder tomando las riendas del país capaz de enumerar uno tras uno los problemas económicos, así como las soluciones, sus causas y sus consecuencias, equilibran la afirmación que quedará en los libros de historia para siempre dejando un legado inmortal; “prefiero decir una verdad incómoda, antes que una mentira confortable”. Está claro que los de aquí, lejos del mantra de la “extrema derecha” deberían aprender a liderar al amparo de la verdad y no de la mentira, ¿verdad, Sánchez?.

¡Viva la LIBERTAD carajo!

Gisela Turazzini,Blackbird Bank Founder CEO

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