Alfredo García, experto en tecnología nuclear, manda un aviso a España: «El precio de la luz subiría un 24%»

La crisis energética derivada de la guerra de Ucrania ha provocado un giro en la política energética de muchos países europeos, que ahora vuelven a replantearse el papel de la energía nuclear. Mientras naciones como Alemania, Italia o Bélgica avanzan en la reversión de sus planes de apagón nuclear, España mantiene por ahora su hoja de ruta de cierre, lo cual afectará al precio de la luz. Alfredo García, divulgador especializado en ciencia y tecnología nuclear, ha analizado este escenario en el programa «La Linterna» de COPE.
«No podemos tener garantías de que no se vaya a producir un nuevo apagón mientras no se solucionen estos fallos», comienza explicando. Según García, en Europa se ha producido un auténtico «baño de realidad» respecto a la energía. El experto ha citado el caso de Bélgica, cuyo primer ministro llegó a calificar las decisiones contrarias a la energía nuclear como «la estupidez del siglo». El país belga está actualmente negociando incluso la prolongación de la vida útil de sus centrales, al considerar que su cierre «perjudica no sólo al clima, sino también al precio de la electricidad, a las emisiones y a la economía nacional».
El precio de la luz se podría disparar en España
En este contexto, el divulgador ha señalado que «el único país que no se ha dado cuenta todavía es España», aunque ha matizado que «estamos a tiempo» de evitar el cierre. El primer reactor con clausura programada, el de Almaraz (1 en noviembre de 2027), podría seguir operando si el Gobierno cambiase de postura.
García ha desmentido que sean las compañías eléctricas quienes impulsen el cierre, asegurando que tanto Endesa como Iberdrola «han manifestado de todas las formas posibles que quieren continuar con las centrales nucleares». Según el experto, el principal obstáculo se encuentra en las órdenes ministeriales que impiden nuevas renovaciones de licencia, por lo que la decisión de frenar los cierres estaría «en manos del Gobierno».
Actualmente, la energía nuclear genera alrededor del 20% de la electricidad en España con solo un 6% de la potencia instalada, funcionando de manera estable casi el 90% del año. Alfredo García advierte de que, si se mantiene el plan de cierre, esta producción tendría que ser sustituida en un «85% o 90% por gas natural», recurriendo a ciclos combinados ya existentes, lo que implicaría un aumento de emisiones y un encarecimiento del precio eléctrico.
El impacto en el bolsillo sería notable. Según un estudio de Price Waterhouse citado por el experto, el precio de la luz podría subir «aproximadamente un 23% o 24% para hogares y pymes, y hasta un 35% para la industria electrointensiva». A esto se sumarían mayores emisiones contaminantes y la necesidad de adquirir derechos de emisión en el mercado internacional.
Cierre de centrales nucleares
En la costa mediterránea se concentra gran parte del parque nuclear. En la provincia de Tarragona se encuentran los reactores de Ascó I y II, además de Vandellós II. Más al sur, en la provincia de Valencia, se ubica la central de Cofrentes. La instalación más reciente del país es la de Trillo, en Guadalajara, que inició su actividad en 1988 y cuya vida útil podría extenderse hasta 2035.
Por otro lado, España ha contado con tres centrales nucleares que han sido desmanteladas o están en proceso de hacerlo. La primera en cerrarse fue Vandellós I, que funcionó entre 1972 y 1989 y fue retirada tras un incidente. La primera central nuclear española inaugurada fue José Cabrera, en 1969, que dejó de operar en 2006. También se encuentra en desmantelamiento la central de Santa María de Garoña, en Burgos, que estuvo activa entre 1971 y 2017.
Central nuclear de Almaraz
Esta semana, la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo ha solicitado al Gobierno español que reconsidere el cierre de la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, y que prorrogue su vida útil hasta al menos el año 2040. Además, también ha instado al Ejecutivo a evaluar «la viabilidad de nuevas prórrogas de acuerdo con las mejores prácticas internacionales». Así lo recoge un informe del Europarlamento, en el que se reclama al Gobierno que suspenda «cualquier medida» orientada al cierre de esta u otras centrales en España, y se pide al país que «reconsidere su política de abandono de la energía nuclear», al considerar que está impulsada por motivos ideológicos.
La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, indica en un comunicado remitido por el PP que «el mensaje del Parlamento Europeo es contundente y claro» y que «el Gobierno debe reconsiderar el cierre de Almaraz ya que en estos momentos la energía nuclear es considerada verde de transición y se ha convertido en esencial en gran parte de los países europeos».
El calendario pactado en 2019 establece que el 1 de noviembre de 2027 debería cesar la actividad del primer reactor de Almaraz, mientras que el segundo tendría que cerrar el 31 de octubre de 2028. Sin embargo, en octubre de 2025, Iberdrola, Endesa y Naturgy, empresas propietarias de la central, solicitaron de forma oficial al Ministerio para la Transición Ecológica una prórroga para ambos reactores hasta junio de 2030.
Queda por definir cómo afectará esta situación al precio de la luz.