La Agencia Internacional de Energía propone un oleoducto entre Irak y Turquía que evite el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz ha estado menos de 24 horas abierto

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, ha propuesto la construcción de un nuevo oleoducto que conectara los yacimientos petrolíferos iraquíes de Basora con la terminal petrolera turca de Ceyhan, en el Mediterráneo, para así reducir la dependencia del estrecho de Ormuz, que ahora mismo vuelve a encontrarse cerrado.
El motivo de este nuevo cierre es que Irán reimplantó el sábado las restricciones al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, menos de 24 horas después de que Teherán declarara abierta la vía marítima a los buques comerciales. No obstante, varios buques cisterna de gas natural licuado cambiaron de rumbo mientras se dirigían hacia allí, después de que Irán advirtiera a los capitanes de los barcos que el canal estaba nuevamente cerrado al tráfico marítimo, en respuesta al bloqueo naval que Estados Unidos mantiene en el estrecho de Ormuz, y que interrumpe los envíos de petróleo iraní.
«Creo que un oleoducto entre Basora y Ceyhan podría ser sumamente atractivo y un proyecto muy importante tanto para Irak como para Turquía, así como para la seguridad del suministro regional, especialmente desde la perspectiva europea», ha declarado Birol en una entrevista en el periódico Turco Hürriyet. «También creo que se puede superar el problema de la financiación. Ahora es el momento idóneo», ha asegurado.
Además, Birol ha destacado que Irak depende del estrecho de Ormuz para exportar petróleo desde el puerto de Basora, en el Golfo Pérsico, que posee una de las mayores reservas del mundo, con alrededor de 90.000 millones de barriles, y representa aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo del país, según Bloomberg.
«El jarrón se rompió una vez y es muy difícil de reparar», ha dicho Birol, refiriéndose al estrecho de Ormuz. Un nuevo oleoducto «es una necesidad para Irak y una oportunidad para Turquía. También representa una gran oportunidad para Europa en términos de seguridad de suministro. Creo que debería considerarse un proyecto estratégico».
Para un proyecto de esta envergadura, Turquía e Irak necesitan alcanzar un acuerdo político, «lo cual creo que es posible», ha afirmado, añadiendo que la financiación del proyecto también podría contar con el apoyo de Europa.
Además, Turquía ya ha propuesto extender un oleoducto turco-iraquí entre Ceyhan y los yacimientos petrolíferos de Kirkuk, en el norte, hasta el sur, como parte de los esfuerzos para construir una ruta comercial multimillonaria que se extendería desde el puerto de Faw, en la provincia iraquí de Basora, hasta Turquía, en el norte. Por otra parte, Turquía, Siria y Jordania acordaron recientemente modernizar sus sistemas ferroviarios y de carreteras con el objetivo de crear, a la larga, un corredor continuo entre el sur de Europa y el Golfo Pérsico.
Por tanto, Turquía se ha consolidado como una opción más viable tras el estancamiento del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC, por sus siglas en inglés) debido a la guerra entre Israel y Hamás, un proyecto respaldado por Estados Unidos para construir conexiones ferroviarias a través de la Península Arábiga. Con los ataques de los hutíes que interrumpen el transporte marítimo en el Mar Rojo y la creciente inestabilidad regional, el IMEC se encuentra prácticamente paralizado.
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