Cucurella sabe lo que es frenar a Lamine Yamal. Lo hizo con la camiseta del Chelsea en una noche que terminó con el Barcelona goleado y el lateral elegido mejor jugador del partido. Ahora, vestido de blanco, afronta el mismo desafío en el Camp Nou. Mourinho necesita que cierre su banda y Cucu llega con una forma de competir que conocen bien quienes trabajan con él: siempre va «sin piedad». En un partido y en un entrenamiento.
La amistad con Lamine no cambia esa exigencia. Se llevan bien, comparten experiencias con la Selección y se conocen más allá del terreno de juego. Cucurella sabe acercarse al extremo, bromear con él y darle su espacio cuando lo necesita. Pero también sabe competir contra él. Durante el Clásico, cada balón dividido y cada carrera tendrán la misma importancia que si enfrente estuviera cualquier otro rival.
Cucu es supercompetitivo. Lo demuestra durante la semana, cuando un ejercicio se convierte en otra oportunidad para ganar un duelo. Esa intensidad tendrá que acompañarla de paciencia ante un atacante que busca precisamente provocar una reacción del defensa para superarlo. El lateral deberá acercarse sin precipitarse, aguantar los amagos y elegir cuándo meter el pie.
El precedente del bolsillo
El recuerdo lleva a Stamford Bridge. El Chelsea derrotó al Barcelona por 3-0 en la pasada Champions y Cucurella recibió el premio al mejor jugador del encuentro. Su actuación frente a Lamine fue uno de los grandes argumentos de aquella victoria: sostuvo el costado, limitó el desborde del extremo y salió vencedor de un examen de máxima exigencia.
Robert Sánchez puso palabras al duelo después del partido: «Lo tiene en el bolsillo». El portero añadió otro comentario con carga competitiva: «Todo el mundo es muy bueno hasta que viene a la Premier League». Aquella noche dejó una imagen poderosa de Cucurella frente a su compañero de Selección. El Clásico vuelve a reunirlos, esta vez con el lateral defendiendo al Real Madrid.
Mourinho necesita una actuación de ese nivel. Lamine amenazará desde la derecha del ataque azulgrana y Cucu tendrá que proteger la izquierda madridista. Evitar que el extremo encuentre el camino hacia dentro será fundamental, como también lo será coordinar las ayudas con el central y los centrocampistas. El precedente demuestra que puede competirle, aunque cada partido obliga a empezar de nuevo.
Pasado azulgrana y apoyo madridista en casa
El regreso tiene también una dimensión personal. Cucurella pasó por La Masia y vuelve al Camp Nou como futbolista del eterno rival. Su formación azulgrana forma parte de su trayectoria y el propio lateral ha expresado su agradecimiento por lo aprendido allí. Ahora le corresponde defender los intereses del Madrid en uno de los escenarios más exigentes de la temporada.
En casa cuenta con un apoyo de sentimiento blanco. Claudia Rodríguez, su pareja, es madridista desde pequeña y celebró su fichaje publicando una fotografía de su infancia con la camiseta del Real Madrid. La llegada de Cucu al club añadió así un significado especial a la nueva etapa de la familia.
Todas esas emociones acompañarán al lateral, pero su trabajo estará en el césped. Tendrá delante a un amigo capaz de decidir el Clásico y al que ya consiguió frenar en una gran noche europea. Cucurella quiere repetir. Con concentración, intensidad y ese carácter que no cambia cuando aparece un conocido enfrente. Con Lamine también irá sin piedad.