Sinner supera el sofoco y sobrevive a Kecmanovic en su debut en Wimbledon
El italiano sufre lo indecible para superar la primera ronda del torneo
Fue siempre a remolque y no se sintió cómodo en ningún momento
A Sinner le viene este Wimbledon de nalgas. Curvas, sets en contra, agobio, gestos de desaprobación cuando falla y de liberación cuando acierta y, en definitiva, un sofocón en toda regla. Necesita más de tres horas y una pausa para ir al vestuario incluida para rendir (4-6, 6-3, 6-7, 6-2, 6-3) a un Kecmanovic agrandado para la ocasión, en la pista central y ante el campeón. Sinner sufre, por momentos no se encuentra, pero resuelve a tiempo una problemática avanzada para ser el comienzo de la defensa de su corona en Wimbledon.
El primer día en Wimbledon nunca es fácil. El cambio de superficie tan abrupto presenta dificultades para adaptarse a la movilidad de pelota. Sobre el pasto bota bajo y rápido, favoreciendo el saque y volea. Aunque el partido entre Sinner y Kecmanovic siguió poco la lógica. El italiano no se encontró, tampoco se lo permitió su rival, cuyo plan pasaba por apretar al resto y mantenerse sólido al servicio. Su partido pasaba por aprovechar los pocos huecos que dejara Sinner, cuyo estado de forma sigue convaleciente.
En cuanto pudo, no se contuvo. Break en el tramo final del set y primera manga al bolsillo. Se rehizo Sinner en la segunda manga, más empujado por la sensación de verse contra las cuerdas que por juego. Se apuntó el set por inercia, pero la tensión volvió a invadirle en el tercero, cuando Kecmanovic volvió a asomarle al precipicio. Sinner se cayó y quedó magullado. Incluso el juez de silla bajó a interesarse por su estado. Acusó moelstias en la caderay una leve cojera.
Mientras, Kecmanovic volaba. Volea por aquí, volea por allá. Le negó el set a Sinner en el tie break y se lo llevó él.