SUPERCOPA DE EUROPA

El PSG sigue siendo un supercampeón

El PSG gana su segunda Supercopa de Europa consecutiva tras ganar 2-1 al Aston Villa, con goles de Kvaratskhelia y Doué

Los de Luis Enrique siguen imbatibles y dejan a Emery sin la Supercopa por cuarto intento del vasco

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PSG, Aston Villa, Supercopa de Europa
Doué celebra el gol del PSG. (Getty)
Hugo Carrasco

El París Saint-Germain es un supercampeón. Por segunda vez consecutiva, los de Luis Enrique se llevan la victoria en esta competición, ganando al Aston Villa por 2-1. No fue, como se esperaba, nada sencillo. En frente tenían al equipo de Unai Emery, el gran rey de la Europa League, que buscaba, pese a ello, su primera Supercopa. Nunca la había ganado y, esta vez, no fue menos. Kvaratskhelia y Doué resolvieron, aunque los villanos llegaron a empatar por un golazo de Madjo.

Salzburgo acogía la LI edición del partido que da el pistoletazo de salida a la temporada en Europa. La Supercopa entre el campeón de la Champions y el de la Europa League volvía a abrir el telón al fútbol de élite continental, aunque algunas de las ligas ya han comenzado. Y el rey del Viejo Continente sigue siendo el mismo que al comienzo y término del curso anterior: el PSG.

Desiré Doué, al cuarto de hora de la segunda parte, desequilibró el choque y dio la victoria final al PSG, que evidenció falta de rodaje y ritmo, como es normal en plena pretemporada. Dominó a ráfagas, pero se vieron carencias, sobre todo en defensa. El empuje del Aston Villa tuvo cerca la igualada. Sin embargo, decayó en el tramo final sin Madjo –la joven perla de Emery que promete muchísimo– y McGinn.

Hasta entonces, el encuentro fue de lo más igualado. Kvicha Kvaratskhelia siguió en modo superestrella, como terminó la temporada. Aunque había dado el primer paso hacia el título para los parisinos, apareció Madjo para batir a Safonov y poner la igualada en la primera parte. Fue el borde del descanso cuando los de Birmingham recuperaban el pulso en el partido, gracias a su promesa de 17 años, que fue quien lideró al equipo en la segunda mitad.

Ya en la segunda parte, Luis Enrique necesitaba declinar la balanza de su lado y optó por el mejor futbolista que tiene en su plantilla. No fue titular un recién incorporado Dembélé, que entró al descanso y que fue, lógicamente, determinante. Por algo es Balón de Oro, de momento. El asturiano, como casi siempre, acertaría.

El exjugador del Barcelona asistió al espacio a Doué que se marchó en solitario y cruzó el balón a Marco Bizot, que sustituía a un Dibu Martínez que no ha vuelto aún tras perder el Mundial. Fue gol. Anulado al principio por fuera de juego. Pero el VAR le dio validez. Subió al marcador y dio la ventaja al cuadro parisino.

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