Deportes

La razón por la que Rafa Nadal y Xisca Perelló no se irán de luna de miel

Rafa Nadal y Xisca Perelló no se podrán ir de luna de miel debido a los compromisos deportivos del balear. El próximo jueves viaja a Kazajistán para una exhibición, de ahí se va a París, luego a la cita de maestros y después a la Copa Davis.

Rafa Nadal y Xisca Perelló se dieron el «sí quiero» este sábado en Sa Fortalesa de Pollença. Los novios vivieron uno de los días más bonitos de su vida. Sin embargo, no podrán irse de luna de miel al terminar el enlace debido a los compromisos que tiene el tenista. El balear, que subirá al número uno del ranking el próximo 4 de noviembre, debe viajar a Kazajistán para disputar una exhibición junto a Novak Djokovic el próximo jueves.

Tras el duelo ante el serbio, el español, pondrá rumbo a París donde se disputará el último Masters 1.000 de la temporada. Este torneo se le ha resistido a lo largo de su exitosa carrera. Ha llegado a la final en una ocasión (2007) pero cayó en dos mangas ante el argentino David Nalbandián. Desde entonces ha sido semifinalista dos veces y el año pasado no pudo estar presente por unos dolores abdominales.

La cosa no para. Después de París llegan las finales de la ATP, uno de los pocos torneos grandes que todavía no ha conseguido lograr el balear. Rafa se ha perdido la gira asiática por culpa de una lesión en la muñeca sufrida tras la Laver Cup. El tenista venía de ganar el US Open pero tuvo que retirarse del torneo de continentes por esos dolores. Nadal y Xisca aprovecharon ese hueco en el calendario para hacer un viaje a Bahamas.

La pareja hizo su particular luna de miel antes de la boda puesto que después de la misma, Rafa tiene compromisos deportivos que atender y no pueden hacer el viaje. Este año, tras el torneo de maestros ATP, la temporada acabará con la fase final de la Copa Davis. Del 18 al 24 de noviembre viajará a Madrid para representar a España en este nuevo formado creado por Gerard Piqué. Esa será la última cita de la temporada, después podrá disfrutar de la vida de casado junto a su esposa.