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EUROCOPA 2016: SEGUIMIENTO A POGBA

Un Pogba descolocado y apático acabó sacrificado por Deschamps

  • Miguel Serrano
  • Me confundieron con un joven prodigio pero acabé de periodista. Escribo cosas de deportes y del Real Madrid en OKDIARIO, igual que antes las escribía en Marca. También a veces hablo por la radio y casi siempre sin decir palabrotas. Soy bastante tocapelotas. Perdonen las molestias.

Pogba impresiona sólo con verle. Es un gigante de ébano, con esas piernas larguísimas que serían la envidia de la mismísima Beyoncé. Su planta es impecable, a pesar de esos peinados extravagantes que convierten su cuero cabelludo en un escaparate publicitario. Ante Rumanía, si no quieres looks raros, dos tazas: un gallo recortado en una sien y el apelativo Pogboom en la otra.

Deschamps lo colocó en el flanco derecho del centro del campo, aunque Pogba es capaz de gobernar el partido donde le pongas. El pequeño y bullicioso Kante ejercía de escudero y permitía al (todavía) jugador de la Juve tomarse las libertades para asomarse al área con su tremenda zancada.

Pero no iba a ser la noche de Pogba. Puede que los que nunca le hayan visto antes no pudieran apreciar contra Rumanía todas sus virtudes. O casi ninguna. Quizá porque el joven centrocampista pareció algo desubicado y fuera de cacho en la posición de interior derecha. Lució más Payet, con libertad de movimientos.

Aunque se ve que su presencia es imponente, tan pegado a la banda Pogba es medio jugador. Participa menos, se inhibe, se aburre. En la primera mitad, apenas un par de buenas recuperaciones y un pase magnífico al más puro estilo Iniesta en el minuto 13 para la incorporación de Sagna. Demasiado poco para un jugador de más de 100 millones.

En el segundo tiempo Pogba siguió apático, pero tiene tanta llegada que pudo marcar en el 56 después de una buena maniobra de Payet. Pogba la empaló de volea, pero su disparo lo rechazó con habilidad y suerte el portero de Rumanía. Esa fue su mejor jugada en el partido y casi la única en la que creó peligro.

Veinte minutos después y con 1-1 en el marcador, Deschamps se hartó de su apatía y decidió sacrificarle para dar entrada a Marthial. Pogba puso cara de asombro al ver su dorsal en la tablilla, pero agachó la cabeza y se fue rumbo al banquillo. Quizá porque sabía que su partido no estaba ni de lejos a la altura de su talento.