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Venció a Popyrin con sumas dificultades (6-3, 4-6, 7-6, 6-3)

Djokovic vuelve a sufrir pero sigue vivo en el Open de Australia

Novak Djokovic superó con muchas dificultades a Alexei Popyrin y se clasifica para la tercera ronda del Open de Australia

Por segundo partido seguido, Djokovic deja dudas sobre su juego y su físico, aunque sigue vivo en el Open de Australia

  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

La imagen que está dejando Novak Djokovic en el Open de Australia 2024 no es, sin duda, la que se esperaba de él. Sin embargo, estamos en el inicio de torneo y más allá de los intangibles, el número uno del ranking ATP ya está en tercera ronda del cuadro final en su torneo favorito, el que ha ganado en un total de 10 ocasiones a lo largo de su carrera. Igual que le sucediera en primera ronda, Djokovic necesitó de cuatro sets y un sufrimiento inesperado para superar (6-3, 4-6, 7-6, 6-3) a Alexei Popyrin, quien como Dino Prizmic el pasado domingo, rindió a un nivel sobresaliente pero acabó cediendo ante una versión muy moderada de Djokovic.

Durante las tres horas y cinco minutos de encuentro, Djokovic sólo fue netamente superior en el inicio, durante un primer set aparentemente cómodo, y en el final más inmediato del partido, donde pudo pisar el acelerador y dejar atrás el tenis agresivo de un Alexei Popyrin que tuvo cuatro pelotas de set en el tercero, que de haberlas aprovechado, hubieran puesto realmente contra las cuerdas al número uno del mundo en segunda ronda del Open de Australia.

Djokovic salió indemne de ese envite, tirando de experiencia y del aura que, como en otras ocasiones, consigue forzar fallos casi incomprensibles de su rival sólo con verle al otro lado de la pista. Una vez calmadas las aguas, aunque aún en un momento muy relevante de encuentro –un set iguales y tie-break del tercero–, Novak hizo lo justo para ponerse por delante en el encuentro y, ya en el cuarto, cerrar la contienda de manera justa pero sin alardes, como si todavía continuara el susto en su cuerpo.

Las malas sensaciones de Djokovic se encuentran en el plano físico, con una mano que le lleva dando problemas desde inicio de enero, y una situación generalizada algo mermada debido a una enfermedad que pasó en los últimos días. Todo ello colaboró a ver una versión moderada en cuanto a juego de Novak, que se acumula a la vista ante Prizmic y que podría preocupar a sus allegados y alegrar a los fanáticos de Alcaraz, Sinner o Medvedev, pero hemos visto tantas veces levantarse a Novak Djokovic de un mal inicio en los torneos, que cualquier atisbo de optimismo en el bando contrario sería una imprudencia.

Con la victoria en el bolsillo y el buen trabajo reconocido a Popyrin en el saludo final, Djokovic celebró su pase a tercera ronda del Open de Australia, en la que el viernes se enfrentará al argentino Tomás Etcheverry, quien apartó del cuadro al veterano Gael Monfils. Los gritos de Djokovic, de pura rabia tras vencer, dejan claro que no está nada satisfecho con su despliegue, pero que sólo espera ir a más en los próximos partidos.

Djokovic, «vacío» y contra un aficionado

Al término del encuentro y en la entrevista a pie de pista, Djokovic confesó que lo había pasado mal durante el partido, agregó el balcánico después de estar nuevamente contra las cuerdas tras salvar cuatro pelotas de set en el cuarto parcial. «Estaba vacío en muchos tramos del partido y quizás necesitaba ese episodio con el aficionado para agitarme y encontrar la intensidad necesario», comentó.

«No me he sentido a mi mejor nivel en la última semana y es frustrante, haciendo fallos que son atípicos, pero en el deporte no puedes jugar siempre bien», analizó el gran favorito al título en el Open de Australia, sobre las dudas que ha dejado su rendimiento en las dos primeras rondas.

Djokovic se había referido con anterioridad a un episodio que surgió en el cuarto set del partido ante Popyrin, con 2-2 en el marcador, momento en el que se hartó de que un aficionado le increpara desde la grada y se decidió a encararse con él. «Me ha dicho muchas cosas, mejor no lo quieras saber. Lo he aguantado durante casi todo el partido, pero al final le he dicho que si quería bajar y decírmelo a la cara. No ha tenido el coraje. Al final ha pedido disculpas desde ahí arriba», relató el jugador balcánico, sobre una situación que no fue a mayores ni le desconcentró en su camino a la victoria.