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Vuelta a España: Etapa 13

El Deceuninck es una máquina de ganar

  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

En el pelotón hay muchos grupos de ciclistas que pretenden ser un equipo, pero a la hora de la verdad el equipo, y con mayúsculas del ciclismo mundial, se llama Deceuninck-Quick Step. Se trata de un conjunto que tiene la capacidad de convertir en ganador hasta al último de sus gregarios, aunque nadie pueda esperarlo. Convierte los corredores normalitos en estrellas y lo hace a través del grupo y la confianza. Que le pregunten a Mark Cavendish y su resurrección en el Tour de Francia.

En esta ocasión, Florian Senechal fue el elegido para ganar en la llegada a Villanueva de la Serena consiguiendo su primer triunfo en una gran carrera. El francés hace habitualmente las labores de lanzador del sprinter Fabio Jakobsen, pero en esta ocasión el ciclista holandés pinchó una rueda a un kilómetro de meta recayendo la responsabilidad en él.

Previamente, su equipo había puesto un ritmo tan tremendo que fue capaz de cortar el pelotón quedándose apenas una docena de ciclistas en el grupo de candidatos a pelear por el triunfo final. Todo hacía presagiar que Matteo Trentin –sprinter italiano y con ocho etapas en Grandes Vueltas– iba a rematar el trabajo del Deceuninck-Quick Step hasta que Senechal rompió las quinielas de un plumazo con el sprint de su vida.

El francés lloró en meta mientras sus compañeros le daban un abrazo grupal que le empujó a ganar una etapa que nadie habría sido capaz de pronosticar en la línea de salida. La Vuelta dejará atrás el romanticismo este fin de semana cuando las montañas de Ávila vuelvan a poner a prueba la solidez de piernas de los favoritos.