Así jugó el Barça de Setién: 82% de posesión y un sólo gol… contra diez
Quique Setién puso su sello en el primer partido al frente del Barcelona, con el monopolio de la posesión durante todo el partido, pero sólo pudo derrotar al Granada cuando estos se quedaron con diez jugadores.
El Barça de Quique Setién tuvo todo lo esperado en el estreno del técnico cántabro al frente del transatlántico azulgrana ante el Granada. El equipo culé se hizo con el triunfo ante el Granada y pudo verse un nuevo estilo basado en la posesión y la amplitud en ataque, acompañado de una presión alta en defensa. Setién ya avisó con que no le valía «sólo ganar» si ello no venía acompañado de un lavado de cara en el juego, y si bien el Barcelona no tardó en confirmar lo segundo, estuvo a punto de incumplir la premisa principal del fútbol: la victoria.
El conjunto azulgrana se impuso por la mínima al Granada, sólo y exclusivamente cuando estos se quedaron con diez. El Barça fue probablemente merecedor del triunfo, pero si bien Setién devolvió muchas cosas de las que quiere el aficionado barcelonista, no despejó la duda sobre su excesivo uso de la posesión de forma inerte de cara al marco rival.
De inicio, Setién optó por una alineación en la que la principal novedad era la presencia del jovencísimo Ansu Fati. Sensación a principio de temporada, la perla culé fue perdiendo fuelle con el paso de las jornadas, pero la llegada del técnico cántabro le devolvió al once a las primeras de cambio con una misión fija: dar amplitud a una disposición táctica que necesitaría de espacio y tiempo para acumular volumen de posesión.
Setién podrá presumir de que su primera actuación al frente del Barça, su equipo tuvo la posesión del balón más del 80% del tiempo efectivo de juego. Con Busquets como eje en la salida y Messi en todo lo demás, el cuadro culé se volcó sobre la portería de Rui Silva, eso sí, sin éxito alguno en la definición. Fueron 45 minutos en los que el viento sólo sopló hacia un lado, pero no logró derribar el muro del Granada de Diego Martínez, más pragmático y sencillo, pero preparado para frenar a un Barça que por momentos pareció dibujar un 3-3-4 sobre el césped.
Riqui Puig acercó al Barça al gol
La segunda mitad vino acompañada de un cortocircuito ofensivo, traducido en fallos en el penúltimo y el último regate y pase que convirtieron a Messi en el único peligro de cara a Rui Silva, pero la expulsión de Germán, cuanto menos rigurosa, obligó a Setién a imponer la verticalidad junto a la posesión, posiblemente el cóctel más devastador en caso de instaurarse en el nuevo Barça. Messi comenzó a combinar hacia delante, con la energía de un jugón como Riqui Puig ponderando en ataque y defensa y pidiendo más minutos para días posteriores.
Fue precisamente un robo del canterano el que inició una jugada del gol en el que Griezmann, Vidal y Messi combinaron de forma excelente para que el argentino empujara a la red el 1-0 que prácticamente confirmaba una victoria con luces y sombras y en el que las bandas, la posesión y la presión tomaron un papel preponderante en un primer Barça de Setién con escasez de gol.
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