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Tenis: Open de Australia 2026

Alcaraz se libera: abruma a De Miñaur y alcanza sus primeras semifinales en Australia

Ejercicio de constancia para quebrantar la fe de un De Miñaur voluntarioso, pero insuficiente

Accede el murciano a semifinales del Grand Slam de las Antípodas por primera vez en su carrera

El público de la Rod Laver asistió a un aterrizaje en lo desconocido. El de Carlos Alcaraz, que rindió cuentas (7-5, 6-2, 6-1) de un combativo De Miñaur y se posa en semifinales del Open de Australia. Las primeras de su vida en Las Antípodas, territorio inhóspito… Hasta hoy. Porque han sido llegar las curvas y venirse arriba Carlitos. Sonríe pese al ferviente ambiente -hasta 37 grados en Melbourne- y tener que batirse ante el tenista local que no había cedido set alguno.. Hasta hoy. Sonríe Alcaraz porque la situación va por donde quiere, en la siguiente ronda que ya son semifinales. A las que nunca había llegado en Australia… Hasta hoy.

Posee Alcaraz la sana virtud de, cuando llegan las curvas, exhibir poderío. Algo así como bienestar en la sinuosidad. Le tocaba De Miñaur, tenista obrero donde los haya. No posee un gran saque, tampoco la derecha más potente del circuito ni el revés más contundente, pero siempre es corrosivo. En pocos aspectos saca matrícula de honor, pero en todo es un sobresaliente. Hablaba De Miñaur en la previa que debía creer en la victoria, autoconvencerse de que era posible lo que nunca había conseguido. Siempre ha puesto en apuros a Alcaraz y siempre se ha quedado en la orilla. Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

En Australia se repitió el guion. De Miñaur ofreció confianza, potencia en el fondo de pista y buena lectura de partido pese al inicio arrollador de Alcaraz, con break a las primeras de cambio. Lo igualó con un parcial idéntico. Respondió a un golpe al mentón con otro golpe al mentón. Hizo daño con el revés, se posicionó bien con la derecha y atacó la red con agresividad. Lo dicho en las líneas anteriores, en nada es el mejor pero en todo raya un nivel sobresaliente. Alcaraz trató de salir de la encerrona con otro break, pero De Miñaur lo devolvió de inmediato. ‘Aquí estoy, te va a costar’, debió pensar el australiano.

La fe ya la constancia han instalado a De Miñaur en el top 10, pero todavía no le alcanza para que Alcaraz sucumba. Deber ser frustrante cuajar un buen set, recuperar dos roturas y que no sea suficiente porque este Carlitos se presenta en modo inquebrantable. Siempre encuentra soluciones a cada problemática. Jugó como número uno. El australiano ofrece uno de los mejores juegos defensivos del circuito. Lo devuelve todo, pero no pudo con la derecha del murciano. Qué derechica tiene. Echó fuego y terminó quemando. Nuevo break y set al bolsillo.

Y una vez sofocado el ímpetu inicial, arrolló. Cambio el pico y pala por la varita y el mono de trabajo por el traje. Lo que no cambió fue la sonrisa, perenne a lo largo de todo el partido. Disfruta Alcaraz cuando le exigen y si Alcaraz disfruta, su rival tiene poco margen de maniobra. Fluyó con al derecha y con el revés, esa zona que tanto martilleó De Miñaur sin éxito. Las dos siguientes mangas sólo tuvieron una dirección. El australiano reflejó su frustración con miradas desconcertantes y gritos a la nada. «No le puedo pegar más fuerte», bramaba, mientras que el murciano se permitía dejadas marca de la casa. Viento en popa a toda vela. Rompe otra barrera, ya está en semifinales. Zverev es su último obstáculo hacia la final.