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Los psicólogos expertos dicen que las personas que evitan pasar por las cajas de autoservicio en el supermercado no lo hacen por ir más rápido, en realidad prefieren «un trato más cercano»

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Las tradicionales cajas de pago de los supermercados podrían quedarse atrás con la llegada de las cajas de autoservicio. Una alternativa utilizada por numerosas personas que acuden al supermercado para hacer pequeñas compras. Estas máquinas permiten escanear rápidamente los productos, realizar el pago y abandonar el establecimiento sin interactuar. Aunque, no todos los consumidores las utilizan, ya que la mayoría prefiere esperar en una caja tradicional para ser atendido por un trabajador. La psicología define este comportamiento como una elección de preferencia por el contacto humano, es decir, un saludo, una conversación breve o el intercambio de unas palabras con el trabajador de la caja; son pequeñas interacciones que ayudan a sociabilizar en el día a día y a mantener la conexión con las personas de su entorno.

¿Qué significa evitar el autoservicio?

Una persona que elige una caja tradicional no significa que no entienda la tecnología, sino que prefiere que una persona le atienda al hacer la compra. La diferencia más importante se encuentra en lo que busca cada cliente en ese momento. Hay gente que valora la rapidez y la autonomía de las cajas autoservicio, pero otros piensan que es más importante la interacción que se produce durante el pago. Así que hacer cola para ser atendido no se traduce como una pérdida de tiempo desde el punto de vista de quien decide hacerlo, sino que es una forma de mantener el contacto social dentro de una actividad rutinaria.

La importancia de sociabilizar

La fórmula de los «vínculos débiles», desarrollada por el sociólogo Mark Granovetter, establece que la relación que tienen las personas con otras que no forman parte de su vínculo cercano puede desempeñar un papel fundamental en la conexión social y en el sentimiento de pertenencia. Por lo tanto, una conversación de apenas unos segundos en la caja forma parte de esos pequeños encuentros que estructuran la vida cotidiana. Además, aportan un gran valor a las personas que tienen pocas oportunidades de relacionarse con otras durante el día, rompiendo con su rutina. Al mismo tiempo, la explicación no se resume sólo en sociabilizar, porque este comportamiento deriva también de la costumbre, comodidad, tamaño de la compra o preferencias personales.

Las consecuencias de la automatización

Las cajas autoservicio cogen fuerza en un mundo que busca constantemente la rapidez. Por eso, comprar, pedir comida, realizar gestiones bancarias o solicitar un transporte se pueden realizar online sin necesidad de mantener una conversación con otra persona. La clave se sitúa en la autonomía que proporciona la tecnología. Así que, elegir una caja de atención tradicional es una forma natural de conservar uno de esos pequeños espacios de interacción.

La mejor opción

Las cajas de autoservicio resultan prácticas para las personas que buscan rapidez, privacidad o autonomía, pero las tradicionales ofrecen la posibilidad de recibir atención directa y mantener una conversación. Por lo tanto, en un momento en el que la tecnología es la protagonista, el sencillo acto de intercambiar unas palabras durante el pago se convierte en uno de los pocos encuentros sociales espontáneos que algunas personas mantienen a lo largo de su vida.