Los psicólogos expertos coinciden: si un niño no quiere darle un beso a un familiar, «lo irrespetuoso es obligarle»
Los expertos en crianza coinciden en que enseñar educación no implica forzar el contacto físico y recuerdan que respetar los límites del menor favorece su autoestima
Robert de Niro, actor (82 años): "La única pregunta que deberíamos hacernos en nuestra vida es: ¿cuánto vale la vida de un hombre?"
Un científico experto en alimentos explica: para cocer el huevo debes ponerlo en agua caliente y la patata en agua fría
Los expertos en plantas coinciden: si las hojas se ponen amarillas debes revisar el estado de la tierra para recuperar su color

En muchas reuniones familiares se quiere que los niños den besos o abrazos a todos, pero cada vez más psicólogos advierten de que obligar a un niño a mostrar afecto físico cuando no quiere puede tener consecuencias en su desarrollo emocional. El consenso entre los especialistas es claro, ya que saludar es una norma de convivencia, pero el contacto físico debe ser siempre voluntario. Respetar la decisión del menor no es una falta de educación, sino una forma de enseñarle que su cuerpo y sus límites merecen ser respetados.
Educar sin imponer
Los psicólogos distinguen entre enseñar normas sociales y obligar a demostrar afecto. Saludar forma parte de la educación, pero existen muchas maneras de hacerlo; como por ejemplo, un hola, una sonrisa, un gesto con la mano o incluso una conversación pueden sustituir perfectamente a un beso o un abrazo. De este modo, el menor aprende cortesía sin renunciar a su autonomía corporal.
Esta forma de educar también ayuda a desarrollar una autoestima más sólida y una mayor capacidad para establecer límites saludables en el futuro. Diversos especialistas sostienen que validar desde la infancia el derecho a decir no facilita que, durante la adolescencia y la vida adulta, las personas sepan identificar situaciones incómodas y expresar con seguridad aquello que no desean hacer.
El respeto hacia los niños
La psicóloga especialista en duelo y trauma Lisandra Quesada resume esta idea con una frase contundente: “Si un niño no quiere dar un beso a un familiar o conocido, lo irrespetuoso es obligarlo”. Según explica, cuando un adulto fuerza ese gesto, transmite al menor el mensaje de que sus deseos o su incomodidad son menos importantes que satisfacer las expectativas de los demás.
Los expertos recuerdan que un niño puede rechazar un beso por múltiples razones, ya que puede ser porque no tiene confianza con esa persona, porque no le gusta el contacto físico, porque es tímido o, simplemente, porque en ese momento no le apetece. Ninguna de esas circunstancias significa que sea maleducado o que no quiera a su familia.