Psicología

Los psicólogos expertos coinciden: las personas que necesitan mover las manos mientras hablan no están nerviosas, sólo necesitan hacerlo para organizar sus pensamientos

Imagen generada con IA.
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Aitana Pascual
  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Hay personas que, cuando hablan, parecen incapaces de mantener las manos quietas. Dibujan formas en el aire, señalan, separan conceptos con los dedos o acompañan cada frase con movimientos. Aunque muchas veces este comportamiento se interpreta como nerviosismo, la psicología cognitiva ofrece una explicación mucho más interesante, ya que gesticular también puede formar parte del propio proceso de pensar y hablar. Los diferentes estudios no permiten afirmar que quien mueve las manos nunca esté nervioso, pero sí muestran que los gestos cumplen funciones cognitivas que van mucho más allá de la simple expresión corporal.

Las manos también ayudan a pensar

La investigación científica lleva décadas estudiando la relación entre los gestos y el lenguaje. Un estudio explica que los gestos pueden contribuir a gestionar la carga cognitiva durante el habla, el pensamiento y el aprendizaje. En otras palabras, mientras una persona intenta convertir una idea compleja en palabras, los movimientos de sus manos pueden acompañar ese proceso y ayudar a estructurar la información.

Uno de los aspectos más interesantes es que los gestos no siempre están dirigidos al interlocutor. Las personas también gesticulan cuando necesitan organizar lo que quieren decir, incluso cuando el movimiento aporta poca información adicional para quien escucha. Investigaciones de Susan Goldin-Meadow y otros especialistas han encontrado que las manos pueden revelar conocimientos o ideas que todavía no han sido expresados verbalmente. El gesto, por tanto, no sería únicamente una consecuencia del pensamiento, sino que puede participar en él.

Una ayuda para encontrar las palabras

Esto resulta especialmente evidente cuando alguien intenta explicar algo complicado. Al describir un recorrido, reconstruir una escena o explicar cómo funciona un objeto, las manos pueden representar formas, movimientos y relaciones espaciales. Esa información visual y motora puede complementar el lenguaje verbal y facilitar que el hablante mantenga determinadas representaciones en mente mientras construye la frase. Investigaciones sobre habla y memoria de trabajo han encontrado precisamente una relación entre gesticular y la utilización de recursos cognitivos.

Incluso hay estudios que han observado qué ocurre cuando se restringe la capacidad de gesticular. Investigadores de la Universidad de Hertfordshire señalan que los gestos pueden ayudar especialmente cuando una persona está intentando encontrar una palabra y que su supresión puede afectar a la fluidez del habla. Esto ayuda a entender por qué algunas personas parecen necesitar mover las manos para expresarse, ya que el movimiento puede estar integrado en la manera en la que construyen verbalmente sus ideas.

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