Curiosidades
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La psicología dice que las personas mayores que regalar objetos personales no están deshaciéndose de lo que no necesitan: valoran más compartir ese apego emocional que conservarlas

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Regalar un objeto personal puede tener un significado mucho más profundo que simplemente desprenderse de algo que ya no se necesita. Según la psicología, en muchas personas mayores este gesto puede expresar una forma de compartir recuerdos, afectos y experiencias: el valor del objeto no está solo en conservarlo, sino en saber que aquello que ha formado parte de su vida seguirá vinculado a alguien querido.

Una investigación de Kansas afirmó que a los 60, la gente sabe que no necesita muchos de sus bienes, pero el apego emocional que les tienen dificulta que se desprendan de ellos. Aun así, lo hacen para que los recuerdos familiares trasciendan en las nuevas generaciones y controlar el destino de esas cosas, eligiendo activamente quién cuidará de ese tesoro.

Esto permite que el vínculo afectivo con el objeto no se rompa y el regalo actúa como un puente emocional con el receptor. Es importante saber que el valor real del objeto no es económico, sino que sirve como un ancla de un recuerdo específico. Asimismo, el receptor tiene una responsabilidad afectiva al tener que guardar tanto el objeto como la historia que tiene detrás.

Persona mayor regalando algo (Imagen creada con IA)

Hacerlo en vida

El hecho de que esto lo haga una persona mayor en vida genera un disfrute compartido, deseando ver la felicidad de la persona al recibir el objeto; les da la oportunidad de explicar el origen y el valor que tiene la pieza y les deja una paz mental, aliviando la preocupación de que sus pertenencias terminen olvidadas o desechadas.

También es una activación de la memoria, al tener que elegir y entregar el objeto a una persona, estimulando la reminiscencia. Todo esto evita una carga futura para los hijos a la hora de pasar por el doloroso proceso de vaciar una casa tras un fallecimiento y ayuda a cerrar ciclos y a aceptar el paso del tiempo.