Cerebro

Leer es un gran hábito, el problema es pensar que con eso ya basta para mantener el cerebro en forma después de los 60

Cerebro a partir de los 60 años
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un gesto tan sencillo como escribir a mano cada día podría convertirse en el mejor aliado para preservar la memoria y la capacidad de concentración a partir de los 60 años, según diversos expertos. Y no, no hablamos de resolver crucigramas, hacer sudokus o leer, sino de una costumbre que las nuevas tecnologías han ido relegando, aunque tiene un amplio abanico de beneficios para el funcionamiento del cerebro.

Un estudio publicado en Frontiers in Psychology destaca que escribir a mano estimula diferentes áreas cerebrales relacionadas con la memoria, la atención y el aprendizaje. Al practicar esta actividad, el cerebro debe coordinar movimientos finos, procesar la información visual y transformar los pensamientos en palabras, activando un complejo circuito cognitivo.

Los beneficios de escribir a mano para el cerebro

La escritura a mano contribuye a mejorar la memoria y la comprensión. A diferencia de teclear, un proceso más rápido y automático, escribir sobre el papel exige un mayor procesamiento cognitivo, lo que facilita la consolidación de la información. Este hábito activa diferentes áreas del cerebro implicadas en el aprendizaje y obliga a seleccionar, organizar y resumir las ideas, favoreciendo una retención más eficaz de los contenidos.

Por otro lado, favorece el pensamiento crítico y la creatividad. Al requerir un ritmo más pausado, permite reflexionar con mayor profundidad sobre las ideas y establecer nuevas conexiones entre conceptos. Además, diversos estudios sugieren que escribir sin la presencia constante de dispositivos electrónicos reduce las distracciones y crea un entorno más propicio para el desarrollo de la creatividad.

Asimismo, dedicar unos minutos al día a escribir a mano puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional. Esta actividad facilita la expresión de pensamientos y emociones, favorece la concentración en el momento presente y ofrece un descanso frente al uso continuado de pantallas.

A esto hay que sumar que implica movimientos precisos que ayudan a conservar la coordinación motora fina. Al mismo tiempo, este ejercicio estimula habilidades cognitivas relacionadas con la atención, la planificación, la organización y la percepción visoespacial, capacidades relevantes para mantener la autonomía con el paso de los años.

Finalmente, escribir a mano obliga a estructurar y sintetizar la información antes de plasmarla sobre el papel, un proceso que facilita un aprendizaje más profundo y una mayor retención de los conocimientos. Además, este hábito contribuye a mejorar la capacidad para analizar, organizar y comunicar ideas de forma clara y coherente.

El neurólogo Alejandro Andersson explica que «escribir a mano puede ayudar a mantener la función cognitiva y prevenir un deterioro acelerado. Es comparable con lo que se hace en talleres de memoria. Es decir, lejos de ser un hábito obsoleto, se trata de un ejercicio mental con efectos duraderos. Al hacerlo, se reduce el estrés, mejora la concentración y, de paso, se estimulan habilidades que con los años tienden a oxidarse, como la motricidad fina».

Alzheimer

En las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, la escritura puede convertirse en uno de los primeros indicadores del deterioro cognitivo. Entre las señales más frecuentes se encuentran los errores ortográficos y gramaticales, la omisión de letras o palabras y las dificultades para mantener el orden correcto de las frases, cambios que reflejan las alteraciones que la enfermedad provoca en el lenguaje.

Conforme el Alzheimer progresa, el vocabulario suele empobrecerse y los fallos en la expresión escrita se hacen cada vez más evidentes. Además, el deterioro de la motricidad fina y de la coordinación dificulta los movimientos necesarios para escribir, por lo que muchas personas reducen esta actividad o terminan abandonándola.

Los expertos destacan la importancia de mantener el hábito de la escritura el mayor tiempo posible, siempre adaptado a las capacidades de cada persona. Al igual que ocurre con otras funciones cognitivas, las habilidades que menos se ejercitan tienden a deteriorarse con mayor rapidez. Por ello, dedicar unos minutos al día a escribir y leer puede contribuir a estimular el cerebro y ayudar a preservar determinadas capacidades cognitivas durante más tiempo.

Otras actividades

El sudoku es uno de los ejercicios mentales más populares entre las personas mayores de 60 años, y con razón. Resolver este tipo de rompecabezas pone en marcha habilidades como la atención, la memoria de trabajo, el razonamiento lógico y la concentración.

Además, al aumentar progresivamente la dificultad, el cerebro se enfrenta a nuevos desafíos que obligan a mantener activas distintas funciones cognitivas. Lo mismo ocurre con otros pasatiempos, como los crucigramas, las sopas de letras o los rompecabezas. La clave está en la variedad. Alternar distintos tipos de actividades cognitivas obliga al cerebro a adaptarse continuamente y a crear nuevas conexiones neuronales.

Finalmente, la geriatra Chenhui Chen recuerda a Cuidateplus que «las relaciones sociales son necesarias porque nos mantienen estimulados cognitivamente y, además, están muy relacionadas con nuestra salud emocional». Y añade: «una depresión en una persona que nunca ha tenido esta enfermedad puede ser una manifestación premonitoria del Alzheimer».

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